La cifra de muertos como consecuencia de la lluvia y posterior inundación en Brasil, lamentablemente ya superó las 700 personas, y miles de personas se quedaron sin hogar, según declaró el gobierno hoy.

Los socorristas siguen adelante con sus tareas de rescate, aunque no han podido acceder a algunas de las zonas más afectadas; muchas familias se encuentran buscando a miembros perdidos.

Los meteorólogos anuncian más lluvias para los próximos días por lo que la situación es de alerta para los habitantes. Algunas de las regiones más afectadas incluyen a Rio de Janeiro, Sao Paulo, Nova Friburgo y Teresópolis. Diversos puntos se encuentran aún inundados y otros presentan como escenario un revoltijo de escombros.

En busca de una explicación a la catástrofe ocurrida, Carlos Minc, ministro de medio ambiente de Río de Janeiro, expresó: "Combinar un fenómeno meteorológico y la irresponsabilidad respecto del medio ambiente, es una suma cuyo resultado es igual a una tragedia".

El ministro también habló acerca de comenzar a detener las construcciones de viviendas en zonas de alto riesgo como laderas de montañas u orillas de ríos.
Las autoridades brasileñas han recibido críticas por su falta de previsión de tragedias de este tipo, y por permitir que los habitantes construyan casas en áreas peligrosas y expuestas a los temporales.

Brasil está siendo observado por todo el mundo respecto de cómo resuelve la actual tragedia, dado que en el 2014 será sede de la Copa Mundial de Fútbol, y en el 2016, de los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, desarrollar tales campeonatos no es tan importante como poder salvar las vidas de su gente y salir adelante luego de esta tragedia.

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