Las inundaciones ocurridas hace pocas semanas en Brasil, producto de una gran cantidad de lluvia caída en tiempo récord, se consideran uno de los peores desastres naturales que hayan pasado en el país.

Lamentablemente, cerca de 830 personas fallecieron, 540 se encuentran desaparecidas y más de mil habitantes se quedaron sin hogares, ya que fueron destruidos y arrasados por el agua.

Ante tal situación, la Presidente Dilma Rousseff, dijo que se entregarán de manera gratuita cerca de 8000 viviendas para las víctimas de la tragedia. 6.000 viviendas serán costeadas por los gobiernos estatal y federal y otras 2.000 serán donadas por un consorcio de empresas de construcción. Las nuevas casas serán construidas en terrenos públicos.

El gobierno brasilero también piensa invertir en seguridad y prevención de las inundaciones, ya no se construirán viviendas en zonas inseguras como laderas de ríos o regiones montañosas. Actualmente se está trabajando en la detección de zonas potencialmente riesgosas donde se prohibirá la construcción de casas.

El gobierno también consideró un presupuesto para la reconstrucción de carreteras y puentes y para el drenaje de ciertas zonas.

En el contexto de una conferencia de prensa, la Presidente Rousseff dijo que las casas nuevas serán entregadas a las familias que viven en refugios y a las que están siendo retiradas de las zonas consideradas de riesgo por nuevas inundaciones.

"Su dolor es insuperable, y su pérdida no tiene precio, pero esta iniciativa puede mejorar un poco la situación", declaró la mandataria.

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