Continúa el revuelo en las calles de Libia tomadas por manifestantes que piden que Muammar Gaddafi abandone el poder.
Las tropas del aún líder libio atacaron con tanques y cañones la ciudad de Zawiya durante la noche del lunes, aunque no lograron su cometido. Hoy martes las tropas se encuentran fuera de la ciudad.

El líder libio se encuentra en medio de una situación que ya no puede sostenerse por ningún costado, los líderes de otros países se posicionan en su contra. Sin ir más lejos, la Embajada de Libia ubicada en Londres declaró que está de lado de la oposición y que se deben condenar "todos los actos de asesinato y terror" que están teniendo lugar en Libia. Otros países y compañías europeas han congelado los activos de Gaddafi y de su familia.

La condena internacional de Gaddafi es sumamente clara, él continúa negando completamente la situación e incluso ayer declaró a los medios: "Toda mi gente me ama", aunque resulta extraña la manera en que le retribuye "el amor" a las personas de su pueblo: enviando a sus tropas a matarlas.

Numerosos testigos de Libia aseguraron que durante las dos últimas semanas, las fuerzas del gobierno se enfrentaron en varias ocasiones con los manifestantes, abrieron fuego contra las multitudes y dispararon indiscriminadamente contra la gente en las calles.

Aún no hay una cifra exacta de indique el número de muertos hasta el momento, aunque el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo que las muertes han superado las 1.000 personas, y el embajador de Libia de los Estados Unidos, estimó que la cifra alcanza las 2.000 víctimas.

El embajador libio, Ali Suleiman Aujali, declaró a CNN: "Creo que nos damos cuenta de que él (Gaddafi) está loco. Pero no tenemos otra alternativa. No tenemos ninguna manera de deshacernos de él hasta ahora".

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