Las fuerzas del gobierno siguen intentando desalojar a los rebeldes de los puntos estratégicos de Libia mientras que está ocurriendo un éxodo masivo de refugiados.

Valerie Amos, de Naciones Unidas, declaró que cerca de un millón de personas que huyen de Libia necesitan ayuda humanitaria, y que algunos de los rebeldes que fueron atacados por las fuerzas de Gaddafi se encuentran en un estado preocupante.

Amos dejó en claro que la prioridad es Misrata, una ciudad de 300.000 residentes que fue atacada el fin de semana por las fuerzas del gobierno con tanques y misiles.

Por otra parte, según declararon testigos que se encuentran en la zona, el día lunes un avión de combate realizó un ataque aéreo en las afueras de la ciudad petrolera Ras Lanuf, ubicada al este de la capital, Trípoli.

Mokhtar Dobrug, un combatiente rebelde que fue testigo del ataque, dijo a Reuters: "Fue un avión, disparó dos cohetes y no hubo muertes".

De acuerdo a lo que declaran los analistas militares del caso, el patrón de los ataques de Gaddafi ha sido inconexo y errático, al estilo guerrilla. Los ataques aéreos han sido irregulares y los bombardeos inexactos.

El gobierno aduce que está luchando contra los terroristas de Al Qaeda y que sus fuerzas de seguridad se han dirigido sólo a los individuos armados que han atacado las instituciones del Estado.

Mensaje del gobierno libio

El ministro libio Jadallah Azous Al-Talhi apareció en la televisión estatal y pidió a los rebeldes "dar una oportunidad al diálogo nacional para resolver esta crisis, para ayudar a detener el derramamiento de sangre, y para no dar una oportunidad a los extranjeros de entrar y capturar a nuestro país de nuevo".

Puntaje: