En el discurso que brindó la noche del martes, Obama desafió a los americanos a liberar su espíritu creativo, dejar de lado las preferencias partidistas y unirse todos en torno a un objetivo en común: el cambio global de la economía.

El plan propuesto por Obama, pensado, según dijo, "para ganar el futuro", contempla gastos en educación, tecnología verde, Internet de alta velocidad para todos y ferrocarril rápido; aunque también incluye restricciones como una congelación de cinco años en el gasto de algunos programas nacionales a fin de reducir el déficit en 400 millones de dólares en 10 años.

"Las reglas han cambiado", aseguró el mandatario, y continuó: "Tenemos que hacer de Estados Unidos el mejor sitio del mundo para hacer negocios. Tenemos que asumir la responsabilidad de nuestro déficit y la reforma de nuestro gobierno. Así es como nuestro pueblo va a prosperar".

El discurso tuvo su espacio para recordar lo ocurrido hace apenas semanas en Tucson: el tiroteo que dejó como saldo a varios muertos y heridos, entre los que se encontraban una niña pequeña y la congresista Gabrielle Giffords, quien se está recuperando favorablemente en una clínica.

El presidente de Estados Unidos fue ovacionado cuando dijo que las universidades deben abrir sus puertas a los reclutadores militares y a los programas R.O.T.C., dado que "Don't Ask, Don't Tell", la ley que prohibía a cualquier homosexual o bisexual revelar su orientación sexual o hablar sobre su relación de pareja, fue derogada en diciembre de 2010.

Pensando en su campaña de reelección en 2012, Obama intentó ofrecer una visión optimista y declaró: "Dos años después de la peor recesión que la mayoría de nosotros hemos conocido, el mercado de valores ha hecho una gran vuelta. Las ganancias corporativas han subido. La economía está creciendo de nuevo".

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