Finalmente Estados Unidos respirará tranquilo hasta 2013, gracias al pacto celebrado entre demócratas y republicanos que se ratificará en septiembre.

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Declaraciones recientes hechas por el líder de los demócratas, Harry Reid, y el representante de los republicanos, John Boehner, han demostrado que en tiempos de crisis todo puede suceder, por fortuna de los ciudadanos estadounidenses. A última hora se consiguió firmar un pacto entre los partidos en comento para financiar el Gobierno de Estados Unidos hasta final de año (seis meses aproximadamente), pudiendo así terminar este 2013 sin sobresaltos.

Reid ha dicho al respecto que el financiamiento sobre el cual ha versado el pacto se mantendrá hasta el primer trimestre del 2013, lo cual permitirá haya estabilidad para los meses que siguen y se impida la generación de un “caos” innecesario. Al final de su comentario “optimista” de la situación, el representante de los demócratas dijo se podrán abordar problemas importantes, aunque no desaprovechó la oportunidad para referirse al tema electoral tangencialmente.

Un tema que sí quedará pendiente, según el representante demócrata, será el de evitar que haya recortes automáticos por parte del Pentágono, así como también por parte de la burocracia federal a contar del 2 de enero del año entrante. Como era de esperarse, Reid emplazó en su discurso la actitud que adoptaron los republicanos al “impedir” que se contara con recursos suficientes, privilegiando sin buena fe el derecho de millonarios por sobre el ejército y la mismísima clase media americana.

El pacto versa sobre un poco más de un billón de dólares en presupuesto en fondos gubernamentales, los que deberán de cualquier forma ser ratificados mediante una votación que tomará lugar en el mes de septiembre por ambas cámaras.
La idea es que este pacto proyecto sea redactado durante el descanso que se toman las cámaras en el mes de agosto, para así votarlo de vuelta en septiembre y enviarlo rápidamente al Despacho Oval.

Por su parte el mismo Barack Obama ha dicho a través del vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, que es importantísimo que los partidos dejen atrás cuestiones relativas a aspectos ideológicos que a esta altura no pasan de ser cuestiones superfluas, pues hay cosas en las que trabajar ahora sin más dilación.

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