Japón ordenó una actualización de seguridad urgente en sus 55 plantas de energía nuclear el miércoles, en su primer reconocimiento de que las normas son insuficientes, mientras que el presidente de TEPCO, Masataka Shimizu, debió ser hospitalizado a causa de una enfermedad producida por estrés.

Los operadores siguen luchando para recuperar el control de los reactores nucleares de la planta Daichii, las fugas de radiación continúan y llegan en altos niveles hasta el mar. La agencia estatal de seguridad nuclear dijo que los niveles de radiación han sido 3.355 veces mayores que el límite legal.

El miércoles se reportó humo saliendo de una segunda planta nuclear ubicada en Fukushima y las autoridades dijeron que se trataba de un tablero dañado.

Frente a la sede de Tokyo Electric Power, ubicada en Tokio, más de 100 personas se reunieron y pidieron que se detenga el desastre nuclear.
"No queremos utilizar energía eléctrica que puede matar a la gente", dijo uno de los manifestantes.

Una investigación de Reuters mostró que Japón y TEPCO repetidamente restaron importancia a los peligros en sus plantas nucleares e ignoraron las advertencias, incluyendo un estudio del tsunami de 2007 realizado por un ingeniero de seguridad de alto nivel.

El ministro de Economía, Comercio e Industria, Banri Kaieda, declaró que se están estudiando medidas de seguridad inmediatas y a futuro.

Por su parte, el secretario del jefe de gabinete, Yukio Edano, una conferencia de prensa declaró lo siguiente: "No estamos en una situación en la que podemos decir que se va a tener esto bajo control por un período determinado".

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