Miles de habitantes de Yemen se manifestaron pacíficamente en Sanaa, en contra del gobierno, un día después de que el presidente Ali Abdullah Saleh, declarara que piensa renunciar en el 2013.

A diferencia de lo que está sucediendo en Egipto, donde las manifestaciones en contra del gobierno continúan, las protestas en Yemen se desvanecieron durante el mediodía del jueves.

Entre algunas de las frases que soltaban los manifestantes en medio de canticos y banderas, pudo escucharse: "La gente quiere un cambio de régimen. ¡No a la corrupción, no a la dictadura!".

En el contexto de las protestas, las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y dos personas resultaron heridas, y 20 fueron arrestadas.

Al igual que el presidente de Egipto, Mubarak, el mandatario de Yemen, Saleh, lleva 30 años en el poder y frente a los disturbios ocurridos, dijo que dejará su cargo en el año 2013, cuando termine su mandato y que su hijo no se hará cargo del gobierno.

Gregory Johnsen, analista de la Universidad de Princeton, dijo al respecto de las protestas: "El peligro para el gobierno es que todas las diferentes vertientes de la oposición se unan, porque tienen el mismo enemigo político. Eso será muy peligroso para Saleh".

Finalmente, la oposición dijo que quería garantías de que las reformas se llevarían a cabo, y exigió mejores condiciones de vida para los yemeníes, un 40 por ciento de los cuales viven con menos de 2 dólares al día, mientras que un tercio sufre de hambre.

El presidente Barack Obama hizo una llamada telefónica a Saleh el miércoles e instó al líder yemení a iniciar acciones concretas.

Puntaje: