Mitos sobre Barack Obama
Barack Obama

El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, “no es ciudadano estadounidense, es musulmán”, así afirman algunos ciudadanos norteamericanos con completo desinterés del resultado de sus dichos. Aunque parezca para muchos algo increíble, este mito respecto de Obama está rondando en la mente de muchos ciudadanos a lo largo del país y lo peor es que la cifra aumenta con el paso del tiempo.

Existen algunos documentos (fotos) que han sido utilizados por personas mal intencionadas, con el propósito de mostrar al presidente como una persona que comparte costumbres y una religión que ha sido tildada, extraoficialmente, como peligrosa para la integridad y seguridad de Estados Unidos, no obstante ello, lo cierto es que nada podría estar más lejos de la realidad, “Obama es cristiano y nació en Hawaii”.

Aunque nació en Estados Unidos, a la edad de seis años y hasta los diez, estuvo en Indonesia, lugar en el que predominan los musulmanes y donde compartió con un padrastro musulmán y su madre biológica nacida en Kansas. El nombre completo del presidente es Barack Hussein Obama, y eso a veces tiende a confundir a muchas más personas. La importancia de estos “mitos” o “habladurías” en torno a la nacionalidad y religión del presidente es fundamental, asegura Nicholas DiFonzo – profesor de psicología en el Instituto de Tecnología Rochester – ya que “confías en las personas o no lo haces”, y eso en la presidencia es fundamental.

Las estadísticas respecto de quienes saben realmente la nacionalidad del presidente, resulta preocupante, pues el 18% de la población piensa que Obama es musulmán, mientras que el 34% conoce que es estadounidense. Estos porcentajes han cambiado respecto del sondeo que se hizo en el 2009, y lamentablemente lo ha hecho de forma negativa, si se considera que aquellos que desconocen la verdadera nacionalidad de Obama aumentaron y los que conocen la respuesta correcta disminuyeron.

¿Quiénes se han encargo de propagar esta mentira respecto de la persona más importante de Estados Unidos? Comentaristas conservadores, quienes abusando de su posición y programas de alta audiencia radial, por ejemplo, han hecho “eco” de comentarios falsos sobre Barack Obama. Sin duda este es uno de los casos en que la tecnología juega en contra de la verdad, pues en Internet es muy fácil propagar una mentira y luego muy difícil aclararla.

Uno de los exponentes más reconocidos de este tipo de comentarios es Michael Savage, quien usa su programa para repetir este tipo de afirmaciones falsas, el motivo es desconocido, aunque muy posiblemente lo que se busca es lo mismo de siempre ¡audiencia! En uno de los programas más vistos en CNN, Lou Dobbs se dedicó a revisar este tema y aprovecho de emitir comentarios alusivos a sus propias creencias, diciendo cosas como “creía que Obama efectivamente nació en Estados Unidos”, ¿Para qué, dejar la duda?

¿Qué rol juega Internet en todo esto? Uno sumamente gravitante, asegura Lori Robertson, directora editorial de FatCheck (proyecto de la Universidad de Pensilvania). Un rumor de este tipo se esparce con tanta facilidad, que las personas están siempre expuestas a leer contenido basado en argumentos inexistentes. Levantar una teoría conspirativa en un blog, es tan fácil como basarse en malas fuentes y contar con un redactor o periodista que guste del tráfico que entrega el sensacionalismo o la especulación pura y dura. Para que nadie lo dude “Barack Obama es cristiano y nació en Estados Unidos”.

Una teoría muy interesante sobre esta problemática se entregó en 1922 por Walter Lippman, quien en una obra llamada “Opinión Pública”, plantea que la problemática de los “rumores” y la “falsa información”, surge a raíz de la necesidad de condensar muchos acontecimientos en sentencias breves que no pueden ser explicadas de esa forma. No contento con expresar su sentir en torno al fenómeno de la desinformación a través de la información, precisó además que “aunque la gente vive en el mismo mundo, piensa y siente como si lo hiciera en uno totalmente distinto”.

DiFonzo ha dicho que este tipo de problemáticas no son hechos políticos o estrategias de desacreditación con fines partidistas, sino más bien parte intrínseca de la naturaleza humana, por ello, aunque una teoría sea alocada y muy extravagante, la mentalidad humana es quien le da el crédito de ser plausible a pesar de todo.

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