Los rebeldes de Libia pidieron más ataques aéreos de la OTAN el jueves, diciendo que se están enfrentando a una masacre propiciada por el gobierno en la ciudad de Misrata.

Los rebeldes dijeron que una lluvia de cohetes lanzados por las fuerzas del gobierno en un barrio residencial de Misrata, habían matado a 23 civiles, la mayoría mujeres y niños.

Las organizaciones de ayuda advierten de una catástrofe humanitaria en Misrata, donde cientos de civiles han muerto en un ataque brutal de seis semanas.

En una reunión de la OTAN en Berlín, Hillary Clinton expresó su preocupación respecto de las atrocidades que están ocurriendo en Misrata aunque no dio indicios de que Washington esté dispuesto a volver a participar en los ataques aéreos. Clinton pidió a la OTAN mantener la "determinación y la unidad" en contra de Muammar Gaddafi.

"Una masacre... se llevará a cabo aquí si la OTAN no interviene con firmeza", dijo un portavoz de los rebeldes a Reuters.

Cinco de las llamadas potencias emergentes (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur) expresaron sus dudas acerca de los ataques aéreos de la OTAN e instaron a poner fin a la guerra civil de dos meses en Libia.

Por su parte, el ministro de Defensa francés, Gerard Longuet, dijo esta semana que los ataques de Gaddafi no serán detenidos sin la participación de EE.UU. El funcionario francés citó a España, Italia, Países Bajos y Suecia, entre otros aliados que podrían hacer más.

Esta semana, el Secretario General Ban Ki-moon; la jefa de política exterior de la UE, Catherine Ashton; la cabeza de la Liga Árabe, Amr Moussa; y funcionarios de la Unión Africana discutieron la guerra en una reunión en El Cairo, que tuvo lugar el día jueves.

Ban expresó su profunda preocupación por Libia y pidió un alto el fuego y el alivio de las ciudades sitiadas. Dijo que la lucha ya pasó, y que lo más difícil es encontrar una solución política.

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