Luego de haber recibido un disparo en el cráneo, en el contexto del tiroteo ocurrido en un acto público en Arizona, cuyo principal sospechoso es Jared Lee Loughner, la congresista Gabrielle Giffords se está recuperando favorablemente.

Según afirmaron sus médicos, probablemente se le pueda quitar el tubo de respiración artificial hoy mismo.

Las personas que están al cuidado de Giffords han descrito su evolución como "milagrosa".
El Dr. Michael Lemole Jr., jefe de neurocirugía del Centro Médico de la Universidad de Arizona, declaró acerca de su paciente: "Los milagros ocurren todos los días, gran parte de la medicina está fuera de nuestro control y hay que saber reconocer los milagros".

Es pronto para saber el alcance de los daños sufridos por Giffords, aunque los expertos dicen que es poco probable que las personas con heridas de bala en la cabeza puedan recuperar la totalidad de sus capacidades. Los daños en el lado izquierdo del cerebro pueden provocar pérdida de la memoria, dificultad para leer y algunos problemas de coordinación.

Probablemente hoy viernes, cuando puedan retirarle el tubo de respiración a la congresista Giffords, los médicos puedan observar si habla y cómo lo hace.

El doctor Stephan Mayer declaró: "Su trabajo a tiempo completo para el próximo año será trabajar en su recuperación y en la reconstrucción de su vida en torno a su discapacidad, sea cual sea".

Seis personas fueron asesinadas en la masacre de Arizona, entre ellas, Dorwan Stoddard, de 76 años, quien cubrió a su esposa y sacrificó su vida para salvarla. Mavy Stoddard, la mujer cuyo marido le salvó la vida, expresó acerca del sospechoso del tiroteo, Jared Lee Loughner: "Yo no odio a este hombre joven. Arruinó muchas vidas, y también arruinó la suya. Me siento triste y lo siento por él".

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