La reforma de salud de Obama
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Algunos presidentes del Partido Demócrata anteriores a Obama habían intentado llevar adelante la implantación de una sanidad casi universal en los Estados Unidos. Sin embargo, sus intentos fracasaron estrepitosamente debido a mayorías en el Congreso de corte republicano, por tanto conservadoras y liberales, que nunca vieron con buenos ojos dar un paso más hacia el modelo implantado por las socialdemocracias europeas.

El debate sobre la reforma de sanidad en los Estados Unidos comenzó en la campaña electoral, cuando McCaine insinuó en algunos mítines de que si el candidato demócrata obtenía la victoria, pondría en serio riesgo las finanzas nacionales debido a la enorme inversión que el Estado tendría que hacer para implantar esa reforma.

Se calcula que durante la próxima década los Estados Unidos invertirán aproximadamente un billón de dólares para poder extender la asistencia sanitaria a toda la población del país, la mayoría de los nuevos atendidos serán familias con recursos económicos muy limitados que hasta el momento eran incapaces de hacer frente al gasto mínimo de los seguros médicos.

Hasta el momento, las empresas de sanidad privada en Norteamérica podían rechazar a un cliente si éste había sufrido con anterioridad al seguro que quería contratar algún tipo de enfermedad, sin embargo, gracias a la nueva reforma sanitaria, las empresas se verán obligadas a atender al cliente sin poder rechazar la solicitud por este motivo.

Además de estas dos nuevas reformas, a partir de ahora las empresas con más de 500 empleados deberán de ofrecer obligatoriamente algún tipo de seguro médico a los empleados que contraten. Con esta medida, se intenta favorecer a las personas con pocos recursos económicos, que hasta ahora nunca se habían podido permitir el pagarse un seguro médico y quedaban sin ser atendidas por la sanidad privada.

Muchos miembros de la oposición republicana habían difundido en los últimos meses por todos los medios de comunicación que la Administración Obama iba a implantar en la reforma la obligación para que los inmigrantes ilegales tuvieran que ser atendidos en caso de emergencia médica. Sin embargo, la reforma sanitaria no contempla nada de esto, así que la situación de los irregulares en Estados Unidos seguirá siendo la misma que hasta ahora. Los que lleven menos de 5 años en territorio estadounidense no tienen derecho a acceder a la atención médica gratuita.

La oposición republicana ha acusado en la sesión para la votación de la reforma sanitaria al gobierno de Obama de ser responsable sobre el peligro de quiebra estatal, ya que los Estados Unidos a su juicio, no se encuentran de ninguna manera en una coyuntura económica favorable para afrontar semejante gasto. Además se muestran radicalmente en contra de la reforma porque consideran que es un paso más hacia la implantación de la sanidad pública, introduciendo reformas que, sin llegar a ser consideradas como tales, pueden suponer pasos hacia el modelo de la socialdemocracia tradicional europea.

Por su parte los partidarios de la reforma se pronunciaron exponiendo que la reforma no es en absoluto para implantar una sanidad pública, ya que únicamente contempla un modelo de colaboración entre el Estado y las entidades privadas.

Hasta el día de su aprobación tras las votaciones, nadie apostaba que el proyecto iba a salir adelante, ya que numerosos parlamentarios del propio Partido Demócrata de Obama se habían mostrado en contra de votar a favor de la reforma, al considerar que afrontar semejante gasto económico podía envolver aún más al país en una situación de déficit multimillonario perjudicando los posibles resultados en las próximas elecciones.
Incluso en las últimas encuestas a la ciudadanía, la mayoría de los estadounidenses se había mostrado en los últimos meses contrarios a afrontar la reforma, debido a que consideraban un mal momento económico para afrontar un gasto tan grande.

Con esta reforma el gobierno de Obama pretende dar fin a las 200.000 muertes anuales a causa de los problemas con la sanidad. Muchas de esas muertes se deben a que algunos ciudadanos no pueden costear las cifras que exigen las empresas privadas para tratamientos costosos.

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