Barack Obama
Barack Obama - Presidente de Estados Unidos

A esta altura las estrategias han quedado atrás y lo único que le importa al mandatario de Estados Unidos es que se apruebe su polémico plan de empleo para dar algo de alivio a las tantas familias que sufren producto de los difíciles momentos económicos del país. Producto de lo anterior, y dirigiéndose directamente al líder republicano Eric Cantor, dijo que el partido en cuestión estaba salvaguardando el interés de los millonarios y no velaba por la ciudadanía.

El martes será un día recordado sin lugar a dudas, pues Barack Obama se decidió a hablar en serio y no tuvo problema alguno en decir a la luz pública este martes que los republicanos defienden la deducción fiscal a la que se acogen los millonarios en vez de resguardar la estabilidad de la mayoría.

Eric Cantor dijo hace poco que el plan de empleo del presidente Obama estaba “muerto”, y esas palabras son las mismas que Obama tomó en un discurso en Dallas al decir “me gustaría que Cantor viniera aquí y dijera qué parte del plan de empleo está mal”. Parte de los cuestionamientos hechos por el presidente Obama fue el absurdo que supone no creer en la reconstrucción de puentes en Estados Unidos, la realización de recorte en impuestos para PYMES y la ayuda a veteranos de guerra.

En el cierre de su discurso el presidente dijo “Señor Cantor, venga aquí y diga claramente por qué no cree en el plan de empleo y todos sus beneficios para la comunidad estadounidense, pero sí cree hay beneficio en la deducción de impuesto para millonarios en Estados Unidos”.

La historia se hace presente ante la crisis estadounidense

Sin duda la intervención hecha por Barack Obama será recordada por lo cruda y sin censura que fue, y es que hasta se tomó el tiempo de citar a Ronald Reagan (ex presidente de Estados Unidos), quien en su momento dijo “permitir que los millonarios no paguen nada mientras el conductor de autobús paga el 10% de su salario es una locura”, a lo que agrego “es tiempo de terminar con todo esto”.

Luego de citar las palabras de Reagan, Obama aclaró que esto no se trata de una lucha de clases ni mucho menos y aprovecho la ocasión para zanjar cualquier posibilidad de ser tildado de “socialista”, pues dijo “no recuerdo que ningún republicano llamara socialista a Reagan en sus años”.

Obama exigió al Congreso que aprobara el plan de empleo para así poder disponer de los $447 mil millones de dólares que se necesitan para reactivar las cosas y aliviar a las familias, aclarando que “si el pedir a los multimillonarios que paguen los impuestos que corresponden le convierten en un guerrero de la clase media, con mucha honra acepta ese título”.

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