El fenómeno migratorio ha existido desde siempre en la historia de la humanidad ya que es inherente a nuestra naturaleza, e incluso también se observa en otras especies animales. El proceso migratorio es tan antiguo como nosotros mismos y está presente en casi todas las creencias religiosas y culturas del planeta.

Como ejemplo tenemos la tradición judeocristiana: En el génesis, es manifestada por la expulsión del hombre por el Creador a causa del pecado original, es en sí la primera referencia a la emigración forzosa. Tal vez allí mismo nace ese carácter controvertido que ha rodeado a la migración: Bien sea por decisiones políticas, medidas económicas o necesidad natural del hombre de ir de un lugar a otro.

El término migración se aplica a los movimientos de personas de un lugar a otro, implicando un cambio de residencia, ya sea definitivo o temporal y generalmente es debido a circunstancias económicas o sociales. Dentro de este contexto encontramos la emigración, que representa la salida de personas de su lugar de origen. La Inmigración es -por el contrario- la entrada a un territorio de gentes procedentes de otras partes.

Los países desarrollados (y algunos que no tanto) restringen la inmigración justificándose económicamente en la competencia desleal que supondría para sus ciudadanos una mano de obra barata y la carga que generarían los inmigrantes a los servicios sociales públicos del territorio “afectado”. También puede haber otra razón: El temor de ver la cultura nacional ahogada por una oleada de inmigrantes, sobre todo si son de otra religión y/o idioma, aquí es cuando suele combinarse con la xenofobia.

Censo del 2009 en España

Dentro del contexto de lo dicho anteriormente, el flujo migratorio no podría ser ajeno a España, donde ha existido desde siempre, pero que desde la década del 90 se convierte en un fenómeno con importancia económica y demográfica.

Según el Instituto Nacional de Estadística de España (INE), mientras que en 1981 habían en España 198.042 extranjeros, en el año 2000 ya llegaban a más de novecientos mil, representando cerca del 2,28% del total de la población española. Para el 2005 ya representaban más del 8%, es decir más de tres millones y medio de extranjeros censados en todo el Estado español. En el año 2009, según el INE, la población extranjera ya era el 12% del total de la población, esto es, un poco más de 5.5 millones de extranjeros.

España se ha convertido con el paso de los años en el noveno país de la Unión Europea con mayor porcentaje de inmigrantes, delante encontramos países como Alemania o Austria. Además, a nivel mundial, España es el décimo país que, en números absolutos, posee más inmigrantes en su territorio, por detrás de Estados Unidos, Rusia, Canadá, Francia o el Reino Unido.

Se ha visto históricamente que la población migratoria suele concentrarse en las zonas/regiones donde hay mayor dinamismo económico y por ende necesidad de mano de obra, es por ello que en España la Comunidad de Madrid y su área de influencia, Cataluña y Valencia son los principales asentamientos de extranjeros. Ahora veremos un poco con detalle las singularidades de cada comunidad.

Los extranjeros provenientes de la Unión Europea se suelen concentrar en las costas de Levante, Andalucía, en las Islas Canarias y en Baleares. Según datos del INE, se desprende que buscan disfrutar de un clima más agradable. Los británicos están mayormente en Alicante y Málaga, y los alemanes prefieren Baleares y Canarias.

En el Censo de 2005 las regiones con menor porcentaje de inmigrantes eran Extremadura, Asturias y Galicia; mientras que el 44,81% de los inmigrantes en España se repartían entre sólo tres provincias: Barcelona, Alicante y Madrid. Para 2009 la provincia de Alicante tenía el mayor porcentaje de inmigrantes del país, según el INE:

  • San Fulgencio (Alicante) era la localidad española con mayor proporción de extranjeros: 77,58% de su población

Los municipios españoles de más de 10 mil habitantes (todos ellos en Alicante) con mayor número de inmigrantes, eran:

  • Rojales: donde el 65,25% de sus habitantes eran inmigrantes
  • Teulada contaba con el 60,37% de extranjeros
  • Calpe un 58,61%
  • En Jávea el 51,22% de habitantes eran extranjeros
  • Y en Alfaz del Pi del total de su población, el 50,89% era inmigrante
  • Torrevieja (Alicante) era el municipio español de más de 50 mil habitantes con mayor proporción de extranjeros: 47,65%, de un total de 84.348 habitantes

Según el origen del extranjero

Dentro de los datos del Censo, vemos que la capital de provincia con mayor porcentaje de extranjeros, en 2009, fue Castellón de la Plana (provincia homónima en la Comunidad Valenciana) donde de sus 167.455 habitantes el 15,23% es de origen extranjero. Aunque la inmigración en España es variada, la distribución geográfica depende mucho de la nacionalidad del inmigrante, veamos algunos ejemplos:

  • En Cataluña y Madrid dos tercios de la comunidad inmigrante es de origen iberoamericano y africano, teniendo en cuenta que en Cataluña hay el doble de africanos que de latinos, mientras que en Madrid pasa justo lo contrario
  • Casi la mitad de rumanos residentes en España se reparten entre Madrid y Castellón.
  • En Cataluña y Andalucía la colonia más numerosa es la marroquí
  • Del total de paquistaníes residentes en España, el 75,51% se concentran en Cataluña
  • La mayoría de ecuatorianos se reparten entre Madrid, Barcelona y Murcia
  • En España la mayoría de inmigrantes es de origen iberoamericano: 36,21% del total empadronado
  • Los procedentes de la Unión Europea están en el segundo puesto con el 34,45%, mientras que los provenientes del norte de África son el 14,83%

Las cinco nacionalidades con mayor presencia en el territorio español, según el Censo del INE en 2009, son: Marruecos con un total de 767.784 personas, Rumania con 751.688, Ecuador con 440.304 habitantes, Colombia con 287.205 y Reino Unido con 222.039. En el Censo de 2005 el 46,60% (de extranjeros) eran mujeres mientras que el 53,40% de los extranjeros censados eran varones. Hay un porcentaje mayor de mujeres que provienen de Sur y Centroamérica y la mayoría de los hombres provienen de África.

El principal motivo por el cual las personas vienen a España es la búsqueda de trabajo, por ello el 51,91% de extranjeros residentes tienen entre 20 y 39 años. En 2005 los sectores económicos que más empleaban inmigrantes eran los servicios (59%) y la construcción (21%), mientras que en la industria y la agricultura la proporción era menor. Pero, una vez más, debemos tener en cuenta la nacionalidad:

  • Para los provenientes Comunitarios predomina la ocupación en el sector financiero y comercial
  • Para las personas de Iberoamérica los empleos principales están en el servicio doméstico y la hostelería
  • Los llegados de Europa del Este suelen desempeñarse más en la construcción
  • Los marroquíes tienden a trabajar en el sector primario de la economía

Esto ha repercutido favorablemente en las afiliaciones a la Seguridad Social: Entre 2001 y 2005 cerca del 45% de altas eran de trabajadores foráneos. Esto también significa que han aportado significativamente al crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto) español y a otras áreas fiscales.

Ya que el empleo a extranjeros se ha concentrado en sectores donde la oferta de mano de obra nacional era escasa, el flujo migratorio ha contribuido al desarrollo de estos: construcción, agricultura, hostelería, hogar, entre otras; ayudando a que pequeñas empresas españolas continuaran con su actividad. Esto se traduce en que, en general, contribuyeron positivamente en el estado de bienestar de España.

Una de las consecuencias más llamativas de la inmigración en España es el aumento de la población, entre 1998 y 2005 el crecimiento demográfico fue del 10,68% (en 7 años). Además, la tasa de natalidad de la población inmigrante repercute directamente en la tasa de fecundidad española que pasó del 9,19% en 1998 al 10,73% en 2005.

Por último, mencionar que la llegada de extranjeros en los últimos años a España, ha generado una mayor diversidad (y riqueza) cultural, lingüística y religiosa. Si revisamos un poco la historia veremos como las potencias mundiales económicas sacaron provecho –con creces- a este fenómeno “natural”.

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