Las expresiones apocalípticas de la canciller alemana, Merkel, fueron uno de los detonantes para la dura caída de las bolsas debido a la incertidumbre de los inversores. Alemania prohibió la especulación tendiendo a la baja de productos financieros, incluso las intervenciones están latentes. Pueden aparecer de un instante a otro.

Ayer fue otro día duro de asumir para las Bolsas de Europa. Entre las pérdidas resaltan París 2,25%, Londres 1,65 %, Madrid 1,13%.

La Bolsa de Nueva York tampoco quedó al margen en las malas noticias, las pérdidas marcaron presencia en el Dow Jones 3,60%, Nasdaq 4,11%.

Existe un marcado temor de parte los inversionistas en cuanto al euro aunado a la falta de consenso entre países europeos que no hace más que alimentar la inestabilidad.

En Latinoamérica la bolsa tampoco estuvo ajena a las pérdidas, San Pablo perdió 2,5%, Buenos Aires 4,07 y México 2,02%.

Ante los comentarios de probables intervenciones de los bancos centrales de países europeos para frenar el desplome de la moneda, el euro tuvo un respiro en la escala descendente para alzarse unos puntos frente al dólar.

La Bolsa de Tokio cerró en caída, 1,54%. El motivo se debe al perjuicio que han padecido las empresas niponas que exportan a Europa ante el debilitamiento del euro.

El gobierno alemán tomo la firme medida de prohibir hasta principios del 2011 la especulación a la baja de obligaciones de Estado de la zona euro y seguros de riesgo de bancarrota de empresas, entre las más destacables resoluciones.

El presidente del Eurogrupo manifestó su malestar por considerar la de Alemania una decisión unilateral. Alemania promoverá un impuesto a las transacciones financieras, con la convicción de que ello no perjudicará a los mercados. Por otro lado, Francia está dispuesto a incluir en su Carta Magna la rebaja del déficit. En España hay preocupación por un estallido social. En Grecia las protestas ya han cobrado víctimas mortales.

Las pronunciadas diferencias que existen entre los países hacen pensar a algunos analistas que el euro podría tener su fin marcado en un plazo no muy largo. Empero, esto estará signado por la capacidad de los gobernantes regionales, si aún en la diversidad tienen la sabiduría de encontrar objetivos en común que estén por encima de las discrepancias y visiones disímiles. En eso se juega una buena parada el futuro del euro.

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