Dejar la compañía en la que estamos no es decisión fácil, sobre todo cuando lo que nos motiva no da garantías de encontrar algo mejor realmente.

Cambiarse de compañía
Cambiarse de compañía

El problema económico que se ha visto a nivel mundial ha imposibilitado en la práctica que muchos trabajadores se atrevan a cambiar de trabajos en pos de horizontes más prometedores, sin embargo, durante los últimos meses se ha visto algunos apostar fuerte en ello, sobre todo en el ámbito administrativo. Producto de lo recién comentado es que nos hacemos una pregunta más que importante, cual es ¿Cómo respondemos cuando la oportunidad se presente? ¿Cómo podemos estar preparados con éxito para cuando ocurra?

Como es de esperarse existen muchos ejemplos de personas que han decidido cambiarse de compañía con éxito, aunque son muchos más quienes lo han intentado con resultados realmente desalentadores. La estadística no es buena, casi el 50% de quienes se atreven con una nueva compañía tienen malos resultados en un rango administrativo medio durante los 24 meses posteriores a la contratación (fracasan). Ante esta realidad nos preguntamos ¿Hay algo que podamos hacer para cambiar estos indicadores a nuestro favor?

Lo primero que debemos identificar en la situación a la que nos enfrentamos es el motivo que nos impulsa a probar nuevos horizontes. Si la razón está en la inmovilidad en la que nos encontramos, es decir, en la falta de promoción a puestos mejores, entonces será mejor que no nos aventuremos a otra compañía. En este caso concreto es más práctico solicitar feedback de parte de quienes tienen en sus funciones el ascenso de trabajadores. Es necesario que nos hagamos preguntas tales como ¿Qué habilidades demuestro? ¿Qué necesito desarrollar? ¿Hay alguna cosa que esté olvidando y me retrase?

Es de toda lógica el suponer que una persona que no se ha desarrollado del todo bien, en primera instancia, no tendrá el resultado deseado – ascender con rapidez – en otra compañía pues seguirá cometiendo los mismos errores.

El cambiarse de trabajo no garantiza un paraíso para el nuevo empleado, sino todo lo contrario, supone una gran cantidad de desafíos que no es buena idea ignorar o subestimar. Entrar en una nueva compañía implica lidiar con mucha presión para aprender el oficio de la forma en que “ellos lo hacen”, adoptar un nuevo conjunto de relaciones y quizás lo más difícil, ser capaces de obtener resultados rápidos.

Observar el mercado, a veces es bueno mirar por la ventana

Con lo difícil que resulta el cambiarse de compañía y tener buenos resultados, es una muy buena práctica el mirar por la ventana para ver qué es lo que está pasando más allá de la compañía en la que nos encontramos, ya que así podemos aumentar nuestro desarrollo profesional en vista y considerando lo que acontece en otras partes.

Mirar por la ventana y cotejar alternativas de cambio respecto del trabajo en donde nos encontramos es recomendable, pero no siempre, por ello enumeraremos situaciones en las que recomendamos buscar una nueva compañía.

  1. Cuando hemos sido pasados por alto varias veces y no se nos ha permitido desarrollar todo nuestro potencial para continuar creciendo profesionalmente.
  2. Se nos ha encerrado en la posición en la que nos encontramos por algún gerente que, tampoco consigue resultados satisfactorios en lo que hace.

Si se cumplen algunas de las variables antes mencionadas o quizás por motivos personales deseamos dar un paso al costado, es bueno hacerse un par de preguntas: ¿Qué tan sólida es nuestra red de contactos externa? Trabajar bien este punto puede hacer una diferencia notable en el resultado que obtengamos buscando nuevos horizontes laborales.

Es recomendable mantenerse activo en la industria en al que se trabaja, ya que habitualmente los gerentes se enfocan en buscar alternativas de recambio o fuentes de información externas.

Mientras indagamos en el mercado de ofertas laborales disponibles es preciso que nos cuestionemos respecto de los ambientes en los que tenemos oportunidad de prosperar. De esta forma ¿Preferimos una empresa donde se estimule una fuerte competencia interna y sirva como parámetro de ascenso? ¿Preferimos una compañía metódica donde prime la planificación y las nuevas iniciativas?

Sea como sea, no tendremos mucho tiempo para pensar todo esto, ya que cuando una empresa a puesto los ojos sobre nosotros el tiempo de respuesta no es muy largo (dos días aproximadamente) ¿Ya tenemos claro lo que debemos pensar?

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