Evitar equivocarse en una entrevista de trabajo

Los errores involuntarios en las entrevistas laborales son más comunes de lo que se cree, por lo que es bueno conocerlos para evitarlos.

Entrevistas
Entrevistas - Errores comunes

Una entrevista de trabajo es estresante incluso antes de empezar ¿Por qué? Porque hay un montón de situaciones hipotéticas a las que el interesado en obtener el trabajo se somete sicológicamente, además de saber que en el momento en que se le entreviste se le harán muchas preguntas respecto de quién es, qué ha hecho y qué piensa hacer en el lugar al que postula.

Por la importancia que revisten las entrevistas de trabajo actualmente, sobre todo para los países que enfrentan una elevada cesantía, es preciso tomar en cuenta ciertos consejos para calmar los nervios y dejar que las cosas fluyan con naturalidad y evitar forzar las respuestas.

De una investigación que se hizo en distintas empresas sobre cuáles fueron los errores cometidos que más llamaron la atención (negativamente) se encuentra un listado que no deberemos olvidar nunca.

1

Habilidades sociales

Es increíble que muchos candidatos llegan a cometer errores garrafales producto de los nervios que sienten al momento de la entrevista, tanto como para decir “Si hubiera sabido que era esta empresa no hubiese venido” o también “Odio a los jefes, son todos unos idiotas”. Hay respuestas que evidentemente no queremos decir, pero las decimos y todo ello se debe a los nervios que nos traicionan y empujan a decir cualquier cosa.

Un caso clásico es aquel que trata sobre una persona que postulaba a un puesto de servicio al cliente y se le preguntó sobre qué sería lo que menos le gustaría de trabajar ahí, a lo que contestó “tratar con la gente”.

No importa cuán nerviosos estemos, siempre antes de contestar hay que escuchar bien lo que se nos pregunta, respirar y luego hilvanar una respuesta precisa y concisa, pues los entrevistadores no quieren perder el tiempo.

2

Olvidarse de las prioridades personales

Es cierto que en una entrevista existe la posibilidad de averiguar más datos sobre el cargo al que se postula, pero también es verdad que hay algunos candidatos que por los nervios rallan en la locura diciendo cosas como “me gustan los beneficios que da esta empresa, pues servirán bastante para las largas vacaciones que tomaré el próximo año”.

Otro de los errores que siempre se comete es centrarse en el tema de la remuneración, aún cuando el entrevistador no se ha mostrado del todo convencido con el candidato. Antes de llegar al tema del salario es mejor centrarse en el rol que se debe desempeñas, las responsabilidades asociadas y lo que se espera de esa persona.

3

Ropa informal

Hay casos en que uno duda si los nervios son los que traicionan o si el candidato tiene problemas personales, pues se han dado entrevistas en que los postulantes llegan con pantuflas, mascotas, etiquetas de lavandería y hasta con el uniforme del trabajo anterior.

Para una entrevista uno siempre debe ir vestido para impresionar, aunque en ese trabajo se suela estar siempre con ropa relajada. En estos casos es cuando decimos “Más nunca afecta negativamente”, es decir, si vamos demasiado elegantes a la entrevista en ningún caso nos restará puntos, pero ¿Qué pasa si nuestro atuendo es demasiado relajado?

5

Mentiras

La mentira es la peor de las aliadas en la mayoría de los casos, y las entrevistas no son la excepción. Hay casos en que personas han sido felicitadas por la carrera, universidad y promedio obtenido en su titulación y luego han dicho “nunca estudie tal cosa, sólo quise llamar su atención”.

Si mentimos nos arriesgamos a que todo lo bueno que podríamos obtener por mérito propio se pierda y quede en el olvido por la mentira que hemos dicho ¿Estamos dispuestos a arriesgarlo todo por causar una buena impresión?