Uno de los pasos para obtener un empleo, es contar con el aporte de personas que den fe del buen comportamiento laboral y ciudadano del solicitante, de allí la importancia de una gestión efectiva

Secretos para obtener buenas referencias

Cuando se inicia la búsqueda de un nuevo empleo, uno de los pasos necesarios es presentar el visto bueno de personas que describan positivamente el desempeño personal y laboral, como un aval de seriedad y credibilidad. Pedirles a los ex jefes y conocidos que emitan sus recomendaciones por escrito, exige ciertas normas de cortesía útiles, pues es tan importante la manera de hacerlo como a quien se le solicita. Existen varios tipos de referencias:

Referencias personales
Se solicitan a conocidos, compañeros de trabajo y amigos. Quienes las requieren exigen que la relación date de al menos un año o más para que la información tenga validez

Referencias familiares
Se usan para contactar con personas más cercanas que den fe de su vida personal, dirección de habitación y datos similares

Referencias laborales
Por lo general, las emiten los jefes directos, o las entrega el Departamento de Recursos Humanos a modo de constancia de trabajo

Para proceder con mayor seguridad y obtener los resultados esperados, estos son los pasos esenciales:

1. Pedir autorización previa para citar a una persona

Es un error colocar a alguien como referencia y avisarle posteriormente, por mucha confianza que se le tenga. Lo correcto es conversar una semana por anticipado con quien interesa, explicando lo que se requiere, para que la persona tenga tiempo suficiente de elaborar la carta, sin apuros, y sin verse forzada a aceptar porque ya figura en los datos aportados por el solicitante.

2. Solicitar el aval apropiado

Pedirle a alguien que de fe de las propias virtudes por el sólo hecho de ser compañeros de trabajo, no es lo correcto. Es preferible explicar de qué se trata el trabajo que se solicita y la información que sería pertinente mencionar, basándose en la experiencia laboral compartida. Según Krista Canfield, ejecutiva de la empresa LinkedIn: "Alivia ser más específicos al momento de dar una referencia, lo ideal es asesorarse con algún directivo para definir el tipo de aval que mejor se ajusta al puesto solicitado".

3. Aceptar una negativa con madurez

Existen políticas predeterminadas por las empresas con respecto a las referencias, según explica Roy Cohen, autor de la Guía Profesional de Supervivencia de Wall Street. En compañías como Goldman Sachs, está absolutamente prohibido que los empleados emitan este tipo de documentos. Son muchas las razones que alguien puede esgrimir para no dar lo que se le solicita: que no conoce a la persona lo suficiente, o que lleva poco tiempo en la empresa, o sencillamente que no tiene nada que decir ni a favor ni en contra.

Si ese es el caso, aceptar la respuesta sin tomarlo como algo personal, es lo sano. Quien se niega está en su derecho, es posible que haya pasado por una mala experiencia, o que rechace comprometerse por terceros, y hacerlo es tan válido como brindar apoyo.

El sentido común dicta que se debe buscar la colaboración de personas afines, a las que se tiene confianza, y que emitirán opiniones positivas acerca de uno.

4. Agradecer el apoyo

Cuando se han obtenidos las referencias, un gesto de cortesía ampliamente apreciado es demostrar agradecimiento a las personas que se ha tomado la molestia de emplear tiempo y energía en fortalecer la reputación personal en línea o por escrito.

Por otra parte, hay otras cosas que no se deben hacer cuando de solicitar referencias se trata:

  • Colocar a la madre, padre, hermanos, hijos o cónyuges como referencias familiares, si bien cumplen con el requisito fundamental, las opiniones emitidas por estas personas pueden prestarse a dudas o ser vistas como poco profesionales. Lo correcto es citar a algún tío o tía, primos y cuñados
  • Citar compañeros de trabajo con los que no hubo una sólida relación laboral o que hace mucho tiempo que no se ven. Es posible que ni siquiera recuerden el nombre de quién los menciona en una solicitud de empleo. En todo caso no están calificados y posiblemente tampoco dispuestos a dar información completa y actualizada
  • Aportar datos imposibles de verificar. Hay que cerciorarse de que los teléfonos, correos y direcciones de las personas que emiten las referencias, sean los correctos y estén actualizados, pues mucha gente se muda y cambia de número con frecuencia. Contactando previamente a quien dará su aval, como se recomienda al principio, es la mejor manera de obtener la información correcta

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