Foto de Gunther Ketterer

Miedo, un impedimento en el desarrollo profesional

Los miedos que impiden el desarrollo profesional son más comúnes de lo que se cree, por lo que resulta importante reconocerlos y superarlos.
Miedo a fracasar
Miedo a fracasar

Según un informe publicado recientemente por “CareerBuilder” - especialistas en soluciones de capital humano en el mundo - el temor que siente la mayoría de las personas a cambiar las funciones a las que se encuentran acostumbrados o competir con colegas por un ascenso, son algunos de los factores que frenan el desarrollo de sus carreras profesionales.

A continuación expondremos algunos de los factores que pueden provocar un freno en la carrera profesional de cada quien, los que conviene revisar y superar para evitar el “estancamiento” del que todos hablan con el paso del tiempo, pero sobre los que nadie se detiene a reflexionar.

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Miedo a fracasar

La presidenta de “Great Résumés Fast”, Jessica Herndández, ha dicho sobre este punto que hay mucha gente que se centra en la “posibilidad de fracasar” más que en la de seguir progresando en su carrera, cuestión que en la práctica se traduce en una profecía autocumplida la mayoría de las veces.

Es cierto que el miedo a fracasar es parte de todos en algún momento de la vida profesional, sin embargo, también es verdad que pensar en “lo que puede ocurrir sí…” degasta y obnubila a las personas al punto de negarse a aceptar nuevos proyectos y posibilidades en su carrera, lo cual hace se cumpla el designio primigenio de “fracasar”.

Hay que recordar que “no fracasamos por lo que somos, sino por lo que hacemos o dejamos de hacer”. En estos casos lo mejor es abrirse a nuevos proyectos y posibilidades, donde la confianza en uno mismo y lo que se hace pueda consolidarse paso a paso y abrir nuevas posibilidades en el futuro.

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Miedo a ser rechazado

El rechazo se ha identificado como el segundo de los factores que priva a una persona de avanzar en su carrera profesional ¿Por qué? Nuevamente porque en estos casos se “dejan de hacer o intentar” cosas para progresar por el miedo a obtener como respuesta un “no”.
Este tipo de miedo se presenta en las personas de diferente forma, dependiendo de la situación en la que se encuentren preferentemente. En aquellos que buscan empleo se manifiesta en el miedo a no ser aceptados, pues de alguna forma eso representa un fracaso de lo que son o representan.

Anthony Morrison, vicepresidente de Cachinko, señala que el rechazo en estos casos debe ser visto como un medio de “aprendizaje” y no de fracaso necesariamente, pues en lo sucesivo permite que el trabajador lime su estrategia futura para buscar empleo o solicitar un ascenso, por dar un ejemplo.

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Miedo al cambio

Tener miedo a los cambios es quizá el factor que más predispone a una persona a la mediocridad, porque gracias a ese tipo de pensamiento es que se dejan de aceptar nuevas oportunidades y se llega a la rutina de decir “hasta aquí puedo llegar”. Se debe tener cuidado con el pensamiento que reza “no intentes arreglar lo que no está roto”, ya que puede conducir a la mediocridad en muchos casos.

Puede que muchas personas no lo vean así, pero lo cierto es que el miedo al cambio conduce indefectiblemente a cosas como “negarse a un ascenso” por miedo a las nuevas responsabilidades que toca asumir, reduce la posibilidad de llegar a un trabajo mejor cuando toca cambiarse de empresa y reduce el potencial de crecimiento profesional la mayoría de las veces.

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Miedo a los traslados

Este temor se manifiesta en aquellas personas que no están dispuestas a trasladarse de ubicación geográfica cuando la situación así lo amerita. El miedo a trasladarse se puede observar comúnmente en aquellos que tienen familia o que jamás han salido del lugar en que laburan.

Como en todas las cosas, el temor a cambiarse de ciudad, país o región radica en las vicisitudes que pueden vivirse entre que se cambia y se acostumbra al nuevo lugar, pero ¿Qué es lo peor que puede pasar? Cuando se reflexiona sobre el tema, no se encuentran más inconvenientes que los clásicos “no conoceré a nadie”, “no sé dónde están las cosas” y “Qué pasa si no me va bien”.

En vez de tener ese tipo de pensamiento, lo mejor es concentrarse en las muchas oportunidades que reporta el llegar a un lugar nuevo, donde todo comienza desde cero para quien toma esa decisión y se pueden hacer nuevos amigos, conseguir mejores oportunidades y la vida parece dar un vuelco interesante.

En nuestro próximo artículo trataremos más miedos que resultan habituales en profesionales y que sólo consiguen mermar las posibilidades de crecer.

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