desempleo

España, la tierra del sol, del turista recibido con la dieta mediterránea y música del alma, el olor a azahar, los “chiringuitos” en la playa y… el calor de su gente. España céntrica urbe núcleo del Business, y destino quimérico de inmigrantes en busca del “dorado”. El sueño del pleno empleo, crecimiento al 3%... casi se tocada con la punta de los dedos en 2007...¿Qué pasó en España?

Han transcurrido casi cinco años desde que un avión me alejó de Madrid una noche de septiembre, atrás quedaba una vida, el conocimiento pleno de un sistema y todo un bagaje dentro del sistema financiero. El mismo sistema financiero que hoy se despedaza entre la especulación y la usura, intentando salvar lo poco que queda de la Obra Social. Un sistema financiero en el que se reflejaba el crecimiento de un miembro de la Unión Europa. Si, hacía unos años España, mi España había logrado ser parte de la Unión Europea, tal y como ahora he visto a Chile entrar en la OCDE.

Hace apenas dos años, la tasa de desempleo en España se situó en su nivel más bajo de toda la historia de la democracia, apenas un 7,9% de desempleados y, después de haber vivido tasas de desempleo históricamente elevadas en las décadas de los 80 y los 90.

Hoy… apenas dos años después de haber alcanzado el clímax de crecimiento, la tasa de desempleo se acerca peligrosamente al 20%, un 4,5 % de personas se encuentran sin trabajo y en 1,2 millones de hogares todos los miembros en edad de trabajar se encuentran desempleados.

El país crecía al 3%, el turismo se elevaba por encima de los niveles históricos y, la construcción, el mercado inmobiliario, concentraba las mejores proyecciones del país.

Hoy, dos años después la OCDE ha informado que lo pero en España en términos de desempleo está por llegar, el Fondo Monetario Internacional califica de “Muy fuerte” la crisis y, el Banco Central Europeo opina que España lo va a tener muy difícil para recudir su endeudamiento público y las tasas de desempleo.

Los mismos gobernantes que negaban la crisis incluso cuando ésta ya había comenzado, se han metido con total impunidad en el endeudamiento estatal, manteniendo el mercado inmobiliario y el laboral en destrucción permanente.

Todo el mundo habla de España

España se ha transformado una vez más, en protagonista del mundo. Todo el mundo opina sobre la mala gestión del gobierno español, sobre la especulación de la banca privada, la desaparición de las Cajas de Ahorros –único cable a tierra en términos de protección social- sobre los 4,5 millones de personas desempleados en una población de 23 millones.

La tasa de desempleo duplica la tasa de la zona euro y, el sueño del pleno empleo celebrado en los inicios del verano de 2007, se transformó en una utopía.

Hoy, cuando los criterios de convergencia establecen un déficit público no superior al 3% y quedan poco más de 20 meses para su revisión en Maastricht 2012, el endeudamiento español superará pronto el 10% del Producto Interior Bruto.

No es sólo desempleo y deuda

Sin embargo, estos datos que hablan por si solos de la delicada situación que atraviesa el país, son sólo una variable en la pirámide de destrucción que acecha, principal y únicamente, a la sociedad española.

Así, el consumo se sitúa en ratios tan bajos que ni tan siquiera se miden en enteros, la producción cae a niveles históricos cuando la pérdida de PYMES y autónomos ha ascendido a un 4,8% de los empleados autónomos y 200.000 empresas cerradas con los datos evaluados en el mes de diciembre de 2009.

La morosidad, otra variable muy dañina para la sociedad en su conjunto supera el 5% y las proyecciones la sitúan en ratios cercanos al 10% da finales de 2010. Este problema entra en espiral con el endeudamiento estatal debido al serio y dramático problema de exclusión social que presenta.

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Lehman Brothers, punto de inflexión

Con la caída de Lehman Brothers y el simultáneo colapso del mercado laboral, la financiación quedó suspendida lo que empeoró la destrucción de tejido empresarial español.

La construcción, clave de la destrucción

Entre los años 1995 y 2007 la construcción llegó a suponer un 8% en el crecimiento español, un sector de la construcción que, alentada por una crisis en cascada, extiende sus tentáculos a todos los sectores relacionados directa o indirectamente con el ladrillo, turismo y servicios, principalmente.

Un desempleo que se torna más preocupante si lo analizamos desde la perspectiva de la recuperación, ya que se trata de un desempleo estructural, basado en un sector que, nunca volverá a crecer a ese ritmo. Pongamos como ejemplo la historia; las tasas de desempleo alcanzadas en España durante los años 60, tardaron más de 25 años en absorberse.

Viviendas, desempleo y cajas de ahorros

Y, por si las proyecciones de desempleo y crisis no fueran suficientes para calificar de desastrosa la situación del país, añadimos ahora la reordenación bancaria. Cantidades ingentes de gasto público con un único fin, mantener la especulación de la banca privada en detrimento de la estructura social de las cajas de ahorros.

El consumo otra variable con peso específico

Pero… nonos olvidemos del consumo y su incidencia en la economía. Con un país cuya dependencia del consumo interno alcanza el 60% del Producto Interior Bruto, el escenario se complica aún más.

Durante los dos últimos años, España ha vivido la transición de un quimérico sueño basado en el crédito, la especulación y una ausencia total de valores morales al extremo opuesto en el que la constricción, el ahorro y la necesidad de reestructurar en su totalidad todos los ámbitos se ha transformado en un asunto de extrema urgencia.

¿Qué sucederá ahora?

La herida sangra en España y, a pesar de las medidas parche acometidas por el gobierno español, ni tan siquiera se ha logrado que ésta cierre –aunque sea en falso- para aportar un poco de confianza

Y… por si esto fuera poco, España tiene que enfrentar en un escenario tan damnificado como el actual, la inevitable transición del sistema de pensiones público a la privatización de la protección social, la seguridad social no da para más, los inmigrantes han vuelto a sus lugares de origen, los jóvenes se transforman en una generación perdida y la destrucción de afiliaciones crece mes tras mes.

¿Qué fue de España?... una pregunta dolorosa pero más doloroso aún es preguntarse… ¿Qué será de España?...

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