Economia mexicana

Desde la firma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica con Estados Unidos y Canadá, numerosas empresas internacionales comenzaron a tomarse en serio las posibilidades mexicanas. Además, se trata de un país con unas características determinadas que lo mantienen en una situación privilegiada para crecer y desarrollar un mercado potente.

De un lado, hace frontera directa con los Estados Unidos, lo que lo convierte en un socio comercial preferente para la primera potencia mundial, buena prueba de ello es que el 90% de los productos exportados al exterior desde México van dirigidos expresamente al mercado norteamericano. Sin embargo, según algunos expertos esto puede ser también un inconveniente, ya que si Estados Unidos sufre una crisis grave, México la sufrirá también, debido a que depende directamente de la situación financiera del norteamericano medio.

Durante principios del 2000 en adelante el gobierno mexicano también inició acercamientos a otras economías potentes a nivel mundial. Es por ello que sus esfuerzos estuvieron dirigidos a firmar tratados de libre comercio con la Unión Europea e incluso con Israel. Los empresarios mexicanos sin embargo se han mostrado habitualmente reticentes a emprender negocios en Asia, debido a que allí se encuentran sobre todo los rivales más directos en el desarrollo de mercados; como China, Vietnam o India.

Desde entonces otra de las principales preocupaciones de los sucesivos gobiernos mexicanos ha sido la de promover la iniciativa privada. Para ello han liberalizado los recursos industriales y agrícolas, pretendiendo así modernizar el país. El resultado ha sido un crecimiento mayor del Producto Interno Bruto, además de una caída sustancial de la inflación e incluso lograr convertirse en uno de los países con tasas de interés más bajas de América. Sin embargo, esta liberalización de mercado también ha agudizado las diferencias entre los mexicanos que viven al norte del país y al sur, además de los que residen en ciudades o en núcleos agrícolas.

Además, esta situación no se ha podido mejorar como ya se intenta en naciones emergentes como China debido a que el gobierno mexicano tiene continuos problemas de déficit público, por ello los sectores públicos sobre todo relacionados con educación se han visto en serias dificultades durante los últimos años.

Otro de los mayores problemas a los que el gobierno de turno ha tenido que enfrentarse y que supone una gran pérdida de inversión extranjera es la criminalidad. Las brechas entre las clases más pudientes en relación a las marginales han conseguido generar un mercado negro que hace florecer a los prestamistas de mafias y traficantes de droga, haciendo que crímenes como los ajustes de cuentas se conviertan en algo habitual en las calles mexicanas. La policía no cuenta con recursos económicos suficientes para hacer frente a esta amenaza debido al déficit público.

Incluso arrastrando estos problemas, empresas financieras como Goldman Sachs no incluyen a México en sus informes como una de las economías emergentes más potentes en la actualidad a nivel mundial, debido a que según afirman, “su economía está por encima de las de China, India, Rusia o Vietnam, y es por ello que sería injusto comparar a estas últimas con México”.

Pese a las cuentas del gobierno, lo cierto es que la economía mexicana es una de las más competitivas de América e incluso a nivel global. Analistas expertos han declarado en numerosas ocasiones que la economía mexicana es una de las dos candidatas principales – la otra es la China – para convertirse en la principal economía competitiva con las más desarrolladas a nivel mundial en el año 2050.

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