Crisis de países emergentes

Lo peor del escenario económico actual lo están viviendo las economías menos desarrolladas, pues tienen que lidiar con medidas económicas que no acomodan a la realidad que viven y son medidas monetarias expansivas pensadas para que el dinero fluya en un mismo mercado impulsando las propias divisas.

La FED, Japón y Reino Unido están llenando el mercado de liquidez, pero todo ese dinero al final de la jornada queda en esas economías, aseveró David Carbon, economista de DBS.

Lo que ocurre en la práctica es que las inversiones que se hacen desde el extranjero en regiones como Brasil, se obtienen a partir de tasas de interés cercanas al 0% y con un retorno de la inversión altísimo en la economía latinoamericana, por ejemplo, o como también ocurre en Indonesia, Singapur y otros mercados. La posibilidad de que la Reserva Federal inyecte más dinero en el sistema bancario es factible, con lo cual se estimularía el crecimiento por medio de compras de deudas soberanas, aunque aún con esta política para que la situación se estabilice hay que esperar bastante tiempo.

De acuerdo a las estimaciones de Carbon, cada día fluyen cerca de 2 mil millones de dólares en los mercados desarrollados, que gracias a la recuperación paulatina han logrado acaparar una cifra cercana a 1 billón de dólares en reservas desde el 2009 debido a las economías emergentes de Asia.

El gran flujo de dinero puede provocar estragos en las economías menos desarrolladas, pues encarece la moneda y además perjudica a los exportadores a través de una distorsión económica que puede desencadenar un aumento de la inflación y por ende la pérdida de los fondos recaudados por los distintos sistemas financieros. Ya lo mencionaba Dominique Strauss-Kahn, director del FMI al recomendar cautela a las economías que reciben un gran flujo de dinero, pues lo peor que puede pasar es que se creen burbujas en estos sistemas económicos.

Los consejos de Strauss-Kahn al largo plazo consistían en esperar con paciencia que las monedas se estabilicen, mientras que al corto plazo aconsejó mejorar los sistemas de regulación y las reservas de los bancos centrales para controlar de forma eficiente los flujos de capital y evitar problemas.

China sigue siendo una piedra de tope para la economía mundial

Más allá de los problemas económicos y la pobre recuperación del escenario financiero mundial, China juega un rol fundamental en todo esto, pues se ha empeñado en controlar el valor del yuan (moneda china), algo que se evidencia en el escaso 2% que se ha apreciado luego de que en Junio anunciara a petición de Estados Unidos y Europa que tendría una política más “flexible” en el tipo cambiario.

El gran problema que representa la estrategia monetaria china, está en que parece estar privilegiando sus exportaciones en desmedro del resto del mundo, lo que les hace participar en el mercado con ventaja y ha permitido intervenga al punto de evitar que su moneda suba. Según el presidente del Banco Central de Israel, Stanley Fischer, el gran problema que tiene todo esto es que las economías de Estados Unidos y China se mantengan tensas y afectan al escenario económico mundial.

Es evidente que al intervenir los países en el mercado cambiario, reciclan el flujo de dinero que han absorbido por medio de la compra de bonos del tesoro en Estados Unidos, y por este motivo pedir dinero en este país resulta casi gratuito, lo que una vez más hace comenzar el ciclo de derramamiento hacia las economías menos desarrolladas con tal de obtener mejores beneficios. En el caso de Brasil, se tomaron medidas por el aumento importante del flujo de dinero que llegó a través de las inversiones extranjeras, para ello aumentó el impuesto a este tipo de inversiones y dio más concesiones al Banco Central para intervenir en el mercado cambiario.

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