Una pugna de alto nivel empaña desde hace varios años, lo que constituye una de las más nobles y prestigiosas propuestas de reconocimiento mundial

El polémico premio Nobel de Economía

Por esas ironías de la historia, Alfred Bernhard Nobel, heredó de su padre, la pasión por los explosivos, creando a la edad de 30 años, su propia fábrica de nitroglicerina. Luego de un arduo trabajo de investigación, que le costó la vida a su hermano Emilio, quien fungía de asistente, Nobel descubriría nuevas formas de manipulación de este elemento, hasta llegar en 1867 a la fórmula de la dinamita, la cual fue inmediatamente patentada como exclusiva del joven inventor.

Esta peligrosa sustancia fue rápidamente incorporada a diversos campos como la construcción, los trabajos de obras públicas y algunos medios de transporte. Pero dado que por entonces, el mundo se hallaba sumido en una serie de conflictos, la demanda de dinamita aumentó considerablemente desviándose hacia la fabricación de explosivos, por lo que desde Estados Unidos y muchos países de Europa, llegaban gran cantidad de pedidos.

El resultado fue que a los pocos años, el joven Nobel poseía una fortuna de considerables proporciones. No obstante, agobiado por un marcado sentimiento de culpa, el investigador decidió canalizar sus inmensas ganancias, a mejores causas y fue así que destinó gran parte del dinero a incentivar los esfuerzos que se orientaran a la preservación, desarrollo y conservación de la vida y de la humanidad en su conjunto. Tales incentivos consistirían en reconocimientos y dinero, a los trabajos de investigación en el campo de las artes, las ciencias y la diplomacia.

Las únicas cinco menciones en el testamento original

El 27 de noviembre del año 1895, Alfred Nobel, firmó su testamento, incluyendo expresamente la creación de la Fundación Nobel, cuyas principales disposiciones establecen entre otros asuntos:

Se dispondrá de un fondo que se dividirá anualmente en cinco partes iguales que se concederán: una a quien trabaje en las Ciencias Físicas; otra a quien se haya destacado en Química; la tercera a quien haya hecho el hallazgo más notable en Fisiología o Medicina, y la cuarta, al que haya escrito la obra literaria más destacada en el sentido del idealismo. Una quinta y última parte se destinará a quien haya trabajado más y mejor por la fraternidad de los pueblos, a favor de la supresión de los ejércitos y en pro de la propagación de Congresos de Paz.

Apuntó asimismo el filántropo, que los premios de Física y Química, serían entregados por la Academia Sueca de la Ciencia; el premio de Medicina, por el Instituto Carolino de Estocolmo; el premio de Literatura, por la Academia de Estocolmo; y el de la Paz, por una comisión de cinco miembros que designará el Storhing (parlamento) noruego.

Alfred Nobel falleció justo un año después, el 10 de diciembre de 1896, y la fecha fue acordada por los encargados de la Fundación para hacer la entrega anual de los premios, como un homenaje a su creador.

Muchos años después, el Banco Central Sueco creó un premio denominado Nobel de Economía (1968) para celebrar los 300 de fundación de la institución financiera.

Acciones para restituir el legado paterno

Uno de los herederos del inventor, Peter Nobel, emitió una declaración el 10 de diciembre de 2004, rechazando categóricamente el galardón, al que calificó de "traición al gran legado de su padre", enfatizando que el nombre legítimo sería Premio del Banco de Suecia de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. La declaración fue refrendada además por Peter Jager, miembro de la Real Academia de la Ciencia, Mans Lorarroth, ex ministro del Medio Ambiente de Suecia, y Johan Lonnroth, economista y ex parlamentario sueco.

Según los suscribientes, el premio fue concedido a trabajos cuyos aportes a la humanidad, tal como lo concibió Alfred Nobel, eran más que dudosos. Un ejemplo para ilustrar la situación, fue la elección ese año de Finn Kydland y Edward Prescott.

Ambos economistas habían defendido la tesis de que los bancos centrales debían ser privados o independientes, y pregonaban un descubrimiento matemático capaz de demostrar la teoría según la cual, las políticas monetarias y la distribución de la riqueza debía quedar fuera del control de los representantes democráticamente electos, auspiciando con ello, la falta de trasparencia en el manejo de los fondos públicos.

Según los denunciantes, la institución bancaria cometió una falta grave contra una marca registrada, un robo a los únicos y originales premios institucionalizados por Alfred Nobel.

Más argumentos en contra

  • Dos tercios de los falsos premios otorgados hasta el 2004, fueron entregados a personas que especularon en la Bolsa de Valores
  • La página web oficial de la Fundación Nobel hace la distinción entre las menciones elegidas por el fundador, únicas dignas de llevar el apellido Nobel, y estos últimos premios en Ciencias Económicas
  • La mayoría de los premios concedidos por la Academia Sueca, son para economistas neoliberales de la Universidad de Chicago, 10 en total
  • El premio otorgado a Robert Merton y Myron Scholes, en 1997, reconoce un trabajo para calcular el valor de los derivados. Dicho trabajo fue llevado a la práctica en el Hedge Fund Long Term Capital Management, un fondo de coberturas creado en 1994, que utilizó la teoría presentada, así como el prestigio de los premios Nobel concedidos a sus autores, para captar inversores. El fondo fracasó estrepitosamente, y tuvo que acogerse al plan de recuperación de la Reserva Federal

Buenos ejemplos

Los opositores al Banco de Suecia, continúan pidiendo la abolición del premio, o la modificación de sus criterios de selección, para honrar los trabajos que realmente constituyan un aporte al desarrollo y bienestar de la humanidad.

Como ejemplo, está el caso del economista bengalí Muhammad Yunnus, cuyo trabajo está dedicado a otorgar microcréditos a los más pobres, lo que en el 2006 le valió el Premio Nobel de la Paz. Al ser consultado en torno a este premio, Peter Nobel afirmó "es la primera vez que un economista obtiene un Premio Nobel verdadero".

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