Aprender a ser valioso en nuestro negocio no es cosa fácil, pues se tiene que tomar en consideración diversos elementos que importan para destacar.

Emprendedores
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La aplicación del Principio de Pareto, la regla del 80-20, no siempre se aplica y por eso nosotros como trabajadores tenemos que tener “cuidado” con el rol que desempeñamos en la compañía para la que trabajamos. Para quienes no lo sepan, el Principio de Pareto sugiere que el 20% de toda la fuerza de trabajo es la que genera el 80% de la productividad ¿Dónde estamos nosotros?

Hay que tener conciencia de que dependiendo del negocio, el porcentaje de rentabilidad de la fuerza de trabajo de la que se dispone variará notablemente respecto del 20%, por ello los centros de beneficios de empresas enfocadas en ventas es un caso distinto de analizar, así como los estudios de abogados y organizaciones que tienen un testeo profundo de la productividad generada.

Aunque estemos frente a empresas donde la evaluación personal es profunda, hay veces en que se hace necesario contar con un soporte administrativo eficiente para así saber hasta qué punto se aplica el Principio de Pareto. El punto está en conocer qué pasa con el 80% de la fuerza de trabajo que no es fundamental en la generación de ingresos, pero que igualmente es crucial para el funcionamiento del negocio versus la posición que nosotros ocupamos.
El problema que se suscita para nosotros es la forma en que probamos al resto nuestra valía cuando formamos parte del 80% de quienes no son “cruciales” para la generación de ingresos.

Evaluar el papel que desempeñamos

Lo primero que tenemos que tener claro antes de hacer cualquier tipo de evaluación es el cuadro del funcionamiento de nuestra empresa y el rol que jugamos en ella. Dependiendo del departamento en el que trabajamos (ventas, servicio técnico o al cliente) puede que el nivel de presión al que estemos sometidos no sea tan grande como el que sí tienen los encargados de cerrar negocios y buscar oportunidades, pero aún así podemos considerarnos “claves para el negocio” si tenemos la habilidad de hacer que las cosas se hagan como deben.

Un ejemplo de lo anterior es lo que ocurre con McDonal´s, pues la conocida franquicia de comida rápida ha sufrido últimamente por lo lento de su servicio. Aquí identificamos que mientras el cajero cierra la venta, los encargados de gestionar el ensamblaje del pedido demoran más de lo debido y ahí, incluso, se entorpece la gestión de quienes preparan las bandejas y entregan la comida al cliente.

Todo lo anterior se traduce en una mala experiencia para el cliente, pero ¿Qué pasaría si el personal de la cocina se apresurara un poco más? Las cosas cambiarían y la percepción de los que entregan y los cajeros se vería beneficiada.

Tomar la iniciativa

Algunas personas son capaces de reconocer las oportunidades que se presentan en la empresa en la que trabajan con miras a llegar a su objetivo, ser un alto ejecutivo por ejemplo, y es en estos casos cuando la pasión y la conducción de nuestra energía se hace “determinante” a la hora de cumplir los deseos de llegar más lejos.

Cuando la persona carece de la capacidad de ver oportunidades y no cuenta con pasión por lo que debe hacer para dar un paso más, entonces sólo debe esperar a que la administración le dé una oportunidad y, de paso, tendrá que acostumbrarse a estar en la lista de espera. En las empresas, especialmente en las pequeñas, es muy importante aprender a expresar las opiniones en todo momento, así como también ofrecer vías innovadoras para hacer las cosas.

En un próximo artículo continuaremos con los consejos para convertirnos en personas valiosas en nuestro negocio.

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