La mano de obra barata en el sudeste asiático es una oferta tentadora para las empresas que ya han visto incrementados sus aranceles en China por el encarecimiento de los trabajadores.

Trabajadores chinos
Trabajadores chinos

Los costos laborales en China se han elevado más allá de lo que se tenía previsto, la economía mundial observa estos acontecimientos y sabe que tras ello se avecina un alza generalizada de los costos y precios de distribución de muchísimos productos, por esta razón y tras la búsqueda de nuevos horizontes de producción más baratos, el sudeste asiático abre sus puertas a la oportunidad que brinda el alza y se prepara para entrar como un serio competidor en el mercado internacional.

Es inevitable que las inversiones de las grandes empresas en China se vaya diversificando poco a poco a nuevas localidades en busca de mejores ofertas en el costo de producción de sus mercaderías, y ello a su vez significa que hay una infraestructura que renovar en muchas otras localidades para que el cambio sea beneficioso y no signifique ahorrar en costos que mermaran la calidad esperada. Las empresas que disponen de inversiones en China, estadounidenses y europeas, en un 90% creen que la reubicación de la producción es un verdadero problema para los costos, de esta misma forma el 10% restante está seguro que la dificultad no sería tal gracias a la excelente calidad de la red de distribución en el país asiático, todo esto según la encuesta realizada por Credit Suisse.

No será extraño observar como surgen nuevos esfuerzos por mejorar puntos clave para el traslado de las industrias en China, como son las cadenas de suministro y las instalaciones básicas para la industria manufacturera, por ejemplo. Frederic Neumann, economista de HSBC en Hong Kong, señala que China gozó de 15 años de exclusividad en el aprovechamiento de su oferta de mano de obra barata, pero que ese período está a punto de terminar por el aumento progresivo de los costos laborales.

La intervención del sudeste asiático es observada con especial atención por los especialistas, pues con una población cercana a los 600 millones de habitantes, ofrece precios inigualables luego de las alzas en China. Un trabajador del sector fabril recibe como sueldo mensual unos $136 promedio (2009), mientras que Indonesia establece un valor de $129 y China $413. Las diferencias son más que importantes y la posibilidad de obtener un producto con el mismo estándar de calidad necesitado, perfectamente conseguibles.

¿Qué podría pasar en el sudeste asiático ahora? Poco a poco la mano de obra se va acabando y con ello las posibilidades de las empresas que buscan estas oportunidades para reducir sus costos y competir de mejor forma en el mercado, sin embargo, los riesgos que se corren en el sudeste asiático son elevados, sobre todo al considerar que el sistema legal no es avanzado ni comparable con el de China, hay problemas de corrupción con los que lidiar y, finalmente, los trabajadores perfectamente podrían querer un mejor pago al saber por qué les buscan ahora con tanto interés.

La posibilidad de un alza en el sudeste asiático no es antojadiza, sino más bien una predisposición natural de los mercados hacia las tendencias que marcan los chinos, según lo señaló en un comunicado de prensa Bruce Rockowitz, director de la firma de corretaje Hong Kong & Fung. El gran flujo de compañías que preferirían emigrar su producción hacia el sudeste asiático, sabe que países como Indonesia, Vietnam y Camboya no poseen la infraestructura suficiente como para dar abasto, entonces ¿Qué es lo que pasará finalmente? La posibilidad de un alza en los precios y cambio de las condiciones actuales de comercialización no está fuera de lugar, por ello sólo resta mantenerse atente a los que se avecina.

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