Plan de empresa

El lanzamiento de un proyecto propio lleva implícito el análisis de una gran diversidad de variables, la formación en el área específica en la que queremos desarrollarnos y la preparación psicológica en términos de actitud para el proyecto que estamos próximos a comenzar.

Todas ellas son variables fundamentales para lograr el éxito, por lo que desgranando paso a paso, se puede elaborar un plan de emprendimiento que resulte viable independientemente del área o sector en el que se vaya a desempeñar.

Actitud, actividad y preparación

Conviene destacar que, cuando se ha optado por el emprendimiento como forma de vida, una de las premisas básicas para comenzar es la actitud, se debe tener muy presente que, todos los pasos que a continuación detallaremos, son de obligado cumplimiento si se quiere alcanzar el objetivo. Una actitud positiva en la que cada paso del método a emplear sea visto como parte del objetivo perseguido, asumiendo que hay que realizar transformaciones estructurales desde nuestro interior para transmutar los términos “fracaso” por “aprendizaje” y “problema” por “lección”, serán sin ninguna duda los mejores aliados para nuestro trabajo.

La elección de nuestro proyecto

La decisión sobre el tipo de empresa que vamos a poner en marcha es, sin ninguna duda, el punto de partida para cualquier proyecto profesional. Un análisis previo del mercado en el que se evalúen las oportunidades de éxito en base a los costos, conocimientos, competencia, dificultad, conocimiento del área, potenciales de desarrollo, etc.… será determinante a la hora de elegir el tipo de negocio que vamos a poner en marcha.

Adicionalmente, factores de tipo técnico, económico y normativo, son algunas variables que pueden actuar como elementos disuasorios y dejar fuera determinadas alternativas antes de empezar.

Pero una vez que se han analizado las variables anteriores y se tiene absolutamente claro que el proyecto es realista -una de las preguntas básicas que debe hacerse todo emprendedor- es si es viable, analizando la viabilidad a través de un análisis FODA y tomando el término viable como un todo en el que se evalúe la viabilidad a nivel técnico, económico y de mercado y estamos en disposición de dedicar el tiempo y los recursos que necesita el proyecto para su puesta en marcha habiendo establecido previsiones de rentabilidad en sus niveles más realistas que justifican los esfuerzos necesarios para su creación, y si contamos con la confianza y actitud necesaria para acometer el esfuerzo, estamos listos para elaborar nuestro planning de negocio. Éste nos servirá para saber la respuesta a preguntas como:

  • ¿Cuándo se deben revisar las estrategias?
  • ¿Cómo debemos analizar los objetivos establecidos?
  • ¿Cuándo puede comenzarse a evaluar el negocio en términos económicos?

Plan de empresa

Para lograrlo, comenzaremos con la elaboración de un plan de empresa. Esta es una herramienta básica en la que se registra la definición del proyecto, los pasos a acometer para su consecución, misión, visión, fortalezas, oportunidades, amenazas, debilidades, previsiones y logros.

Así, un plan de empresa debe contener los siguientes apartados e idealmente, en el orden establecido.

  1. Objetivos del negocio: Características generales, inversión total, recursos, proyecciones, resultados estimados y fechas de revisión del plan
  2. Actividad, producto y servicio: Definición, mercado al que se dirige, características que aportan un valor añadido frente a la competencia, normativa vigente y estudio de mercado
  3. Mercado: Target o público objetivo, tipo de clientes, ubicación, idioma, estructura, porcentajes de consumo, identificación de la competencia y establecimiento de periodos de análisis de evolución
  4. Producto: Presentación, determinación del coste del bien o servicio, promoción, canales de distribución, establecimiento de la red comercial, publicidad y previsiones
  5. Producción: Costes de la producción, selección del equipo productivo, gestión de la producción, establecimiento de alianzas, análisis del control de calidad
  6. Financiación: Necesidades financieras para iniciar el proyecto, desembolso inicial, costes de personal necesario, costes de producción, tiempo estimado de amortización del desembolso, rentabilidad esperada y horizonte temporal de recogida de beneficios

Una empresa propia es un reto, los retos aportan grandes variables de evolución y crecimiento, el estado de alerta permanente y positividad frente al proyecto, abre canales internos que nos predisponen a estar alerta a las oportunidades que se presentan

Unas oportunidades que van resultando más fáciles de identificar a medida que avanza el proyecto y se van siguiendo los pasos de nuestra estrategia, no se debe pasar por alto que el seguimiento de un método, implica un aprendizaje constante que será quien facilite la consecución del objetivo.

Permanezca en una situación alerta, tómese su proyecto como algo único y disfrute mientras lo logra, el arduo trabajo que supone la puesta en marcha de una empresa aporta un grado de satisfacción tan grande que puede ser evaluada como un porcentaje con peso específico propio, llegado el momento de realizar la primera evaluación parcial del desarrollo de nuestra empresa.

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