El crdito

Si bien es cierto que las economías de los países desarrollados están en una espiral en la que tan pronto se muestran signos de crecimiento como una nueva debacle sitúa a la recuperación de nuevo en el foco de atención.

Si nos retrotraemos en la historia a los inicios de la crisis y queremos establecer un punto de partida para el nuevo ciclo, debemos establecer una relación de acto-consecuencia entre el crédito y la falta de valores a la que se han tenido que enfrentar y, aún lo hacen las sociedades desarrolladas durante este ciclo de profunda recesión.

El crédito en sí mismo establece una relación de poder entre el prestamista y el prestatario. Existe una figura que ostenta la hegemonía del dinero, concepto máximo de la opulencia y, existe una figura que necesita el dinero.

No cuesta mucho darse cuenta que la especulación permanece implícita en el crédito únicamente por definición de conceptos.

La crisis global del siglo XXI como se ha denominado a este período y, al igual que sucedió en los ciclos precedentes, tiene su origen en la puesta en escena de los “pecados capitales” inherentes al individuo.

La ambición del prestamista y el prestatario se fusionan en una espiral sin fin en la que cada actor interviniente observa cómo sin esfuerzo, constancia, compromiso y perseverancia, se logran todos y cada uno de los deseos, únicamente a través del dinero.

Esta situación deriva en un incremento de bienes y servicios considerados de primera necesidad que pasan a formar parte de la cotidianidad y que se sitúan en los primeros puestos de la escala que mide el bienestar, sin que realmente tengan nada ver con él.

El crédito bien utilizado y sin afán especulativo, puede ser una muy buena herramienta de prosperidad, sin embargo, se transforma un Scary Movie, si lo utiliza de forma especulativa.

La situación económica actual ha puesto de manifiesto que los efectos colaterales de la especulación, terminan por afectar a todos los actores intervinientes, esto se produce porque la especulación es un instinto sin límite que lleva al ser humano a codiciar siempre más.

Esta analogía es fundamental, si tenemos en cuenta que las economías se enfrentan a un ejercicio nuevo en el que el objetivo es dejar atrás dos años y medio de profunda recesión, no solo económica, sino también vital.

La recuperación económica y la vuelta del crédito

No cabe ninguna duda que el crédito como núcleo central de las tasas de crecimiento de las sociedades ha llegado a su fin. No tanto por una cuestión de aprendizaje de errores pasados, como una falta de liquidez a nivel mundial.

Sin embargo, conviene tener en cuenta que uno de los efectos colaterales de la crisis global, tiene su incidencia directa en los impuestos y el endeudamiento estatal responsable de la inflación de las economías.

Estos dos conceptos, serán responsables del encarecimiento de los créditos que se producirá con independencia de las modificaciones que los Bancos Centrales lleven a cabo en los tipos de interés.

Sin duda, un aumento de la presión fiscal, incide en el poder adquisitivo de la sociedad.

Créditos al consumo, los grandes damnificados

En Estados Unidos, la inflación cerró el ejercicio 2009 situada en un 3,5%, sin ninguna duda y de la mano de la apreciación del dólar en los mercados y la recuperación económica, este porcentaje se incrementará lo que derivará en un aumento de los precios de los bienes y servicios, con incidencia directa en el bolsillo de los ciudadanos.

Mercado laboral, clave en la recuperación y el protagonismo del crédito

Más variables; las sociedades se enfrentan a un cambio global, queramos o no, el modelo productivo basado en la vivienda, la construcción y el crédito, ha llegado a su fin. Es imposible pensar que éste, será un sector que vuelva a experimentar tasas de crecimiento como en el pasado. Esta situación, pone a las economías ante nuevos puntos de partida en lo que hay que asumir tasas de desempleo estructurales que incidirán en el endurecimiento del crédito, en los niveles de endeudamiento y en la morosidad de las economías.

¿Habrá más acceso al crédito en 2010 que en 2009?

La liquidez se ha reducido a nivel planetario y mundial. Hoy, particulares, organismos, empresarios, emprendedores y hasta gobernantes, tienen terror al riesgo. Un riesgo que experimentará reducciones a medida que la recuperación se consolide pero que dejará una huella imborrable en las sociedades cuyo reflejo tangible más claro es la falta de liquidez.

Nivel de endeudamiento, la clave del crédito postcrisis

Sin ninguna duda, existen elementos cuya demanda inelástica deriva en el mantenimiento del mismo como parte del sistema. El acceso a la vivienda, los automóviles, la sanidad privada y un largo etcétera únicamente es posible a través del crédito. Sin embargo, uno de los grandes retos a los que se enfrentan las sociedades actuales, es la determinación de un nivel de endeudamiento adeudado.

Conclusiones

Como norma general nunca debe abrir la puerta al crédito si su situación laboral es inestable, no es recomendable endeudarse por un horizonte temporal de largo plazo –entendiendo por largo plazo más de 15 o 20 años-, jamás se debe superar el 35% de su renta disponible en términos de endeudamiento e idealmente, la crisis que aún se vive, debe servir de catalizador del crédito como aspiración y ambición.

Aprender a vivir sin crédito es como volver a los valores tradicionales en las relaciones humanas, la política, el manejo del poder, la educación de las generaciones futuras y, en definitiva, el orden social, en el que el equilibrio y la distribución de recursos equitativamente, deben ser las claves por las que se rijan los nuevos sistemas.

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