El primer mandatario brasileño no ocultó su profundo malestar con la postura de Estados Unidos, de elaborar un texto en la ONU con sanciones hacia Irán por el programa nuclear. Lula expresó que le parecía muy rara la postura de Estados Unidos, ya que lograron que Irán efectuara lo que el Consejo de Seguridad de la ONU reclamaba denodadamente que hiciera desde hace seis meses.

El Presidente de Brasil insistió en que le parecía muy extraño y curioso que haya personas que no les guste que Irán haya aceptado esta propuesta tan esperada. Máxime teniendo en cuenta de la forma en que se logró, pacíficamente y por la vía diplomática.

El acuerdo que Brasil y Turquía lograron con Irán tenía como una de las metas evitar sanciones, lo cual ya se daba como un hecho por la buena voluntad expuesta por la comitiva Iraní.

Lo acordado en el pacto con el país islámico es que se compromete a enviar mil doscientos kilos de uranio enriquecido a Turquía, quien a su vez le devuelve a Irán uranio para ser usado como combustible en el reactor nuclear de ese país con finalidades exclusivamente médicas.

Lula ironizó alegando que le vendieron al mundo que Irán era el demonio, sin embargo, optó por sentarse en la mesa de negociaciones y diplomáticamente llegaron a un acuerdo.

Si bien no mencionó explícitamente a Norteamérica, enfatizó que algunos no tienen la capacidad de hacer política si no tienen un enemigo, él prefiere hacerlo tendiendo lazos de amistad.

El vicepresidente del parlamento de Irán remarcó que el acuerdo quedaría nulo si se decide sancionar al país. Lamentablemente, es a lo que está apostando Estados Unidos. No sólo Lula está preocupado, toda la comunidad internacional ve con angustia la obstinación de Estados Unidos, pues el logro diplomático obtenido no tiene precedentes, fue un gran triunfo de la diplomacia. Quedó en claro que por ésta vía se pueden lograr grandes cosas sin tener que utilizar la violencia.

Ya antes el presidente Iraní había acusado a Hillay Clinton de tensar maliciosamente las relaciones.

Es de esperar que en momentos de pasión, celos o envidia, tal vez, por la repercusión que tuvo Lula internacionalmente; reine la cordura y Estados Unidos no tire por la borda este acuerdo diplomático que es un ejemplo para todo el mundo.

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