Uranio en Irán

Las dudas no se dejan esperar ante una situación que preocupa seriamente a varias de las potencias mundiales involucradas en el trabajo de armas nucleares y los esfuerzos combinados por despojarse de ellas, pues todo el mundo sabe de forma lógica que es imposible no querer asegurarse por medio de esta tan letal arma que fue la que en su momento Estados Unidos decidió usar sobre Hiroshima y Nagasaki, lugares que hasta la fecha viven con el dolor de una catástrofe de esa magnitud.

Irán piensa construir 20 nuevas plantas de enriquecimiento de Uranio para así poder satisfacer de buena forma todas las necesidades energéticas nucleares que requiere el país. No obstante, ante la interrogante de muchos de los países que tienen tecnología como para desarrollar una bomba de estas características y que no lo hacen por pactos firmados al respecto, los iraníes de forma oficial han declarado tajantemente una negativa ante la idea de construir armas atómicas y de renunciar al pacto o tratado de No Proliferación Nuclear, por lo que no habría nada que temer, aparentemente.

La argumentación de los iraníes no es precisamente una oda a la lógica, por lo que apenas se conforman con mencionar que sus necesidades en energía de este tipo llegan a los 20.000 megawatios, lo que por sentido común hace precisar de 20 nuevas plantas como la que tienen en Natanz actualmente. Esta información fue contrastada conforme lo señalado por Salehi, pues con una planta como la de Natanz se puede producir anualmente una cantidad de 30 toneladas de Uranio enriquecido, lo que permitiría alimentar fácilmente una central nuclear.

Aun cuando las vías diplomáticas no se han acabado ni agotado del todo, Irán ya anuncia que en vista y considerando el panorama mundial que se vive y la negativa de aceptar la propuesta por parte de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica) se decidió construir 10 planas nucleares, lo que daría origen a una serie de censuras por parte de los organismos internacionales como por ejemplo la ONU.

Ante la eventualidad recién mencionada, tanto Rusia como otros países involucrados en el tema mostraron su incomodidad de forma abierta y dejan un espacio importante de zanjar en los próximos días, pues de otra forma los resultados y acciones de los países serán insospechados.

Obviamente que abrir una cantidad de plantas de enriquecimiento de uranio es algo impensado, más aún para una región como Irán, donde reina el conflicto y cuyos vecinos siempre están ante la iniciativa de iniciar un conflicto armado. Con todo, una vez más la responsabilidad de hacerse con una buena cuota de tecnologia pasa la cuenta a los países que intentan avanzar en buena lid, mientras que aquellos que sólo desean acumular poder tienden indefectiblemente a la elaboración de planes y estrategias en las que no se puede encontrar explicación lógica.

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