Pese a lo visible de la degradación ambiental, sigue habiendo mutis en los medios cubanos

Playas del Este

La Habana.- A solo 20 minutos del centro histórico de La Habana, en dirección este, se localiza el polo turístico Playas del Este; con una extensión de playa de 13 km y un ancho promedio de la franja de arena de 30 m, es el destino principal tanto de nacionales como extranjeros, y según estimaciones oficiales, pueden superar las 200 000 personas en un día de verano. Esta región reconocida como “zona de alta significación para el turismo” por el acuerdo Nº 3499 del 23/06/1999 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y para dar fe de tal aseveración, se han construido y/o remodelado varios de los principales hoteles de la modalidad sol y playa del país. Sin embargo, pese a los resultados de numerosas investigaciones que advierten sobre un proceso acumulativo en su degradación ambiental, las autoridades gubernamentales (los únicos encargados de su explotación) hacen caso omiso a estas alertas.

Para politizar lo menos posible, solo expondré los hechos, basados en algunos de los resultados oficiales a los cuales he tenido acceso, y que exponga al mínimo a los amigos que amablemente y sin interés alguno cedieron parte de sus investigaciones.

En contraposición de lo que ocurre en gran parte del país, este polo turístico, presenta una comunidad bastante numerosa (cerca de 18 mil habitantes) que presiona muy fuertemente tanto en aspectos económicos, como ambientales. En el primero de los casos son un poco más de 300 arrendadores privados inscriptos, aunque en tiempo de verano esta cifra puede hasta quintuplicarse por las rentas ilegales de viviendas, siendo los precios oscilantes entre los 5 CUC (1 CUC ~ 0.90 USD) los ilegales a 35 CUC diarios para extranjeros. Y en la parte ambiental la existencia de una filial muy activa de una de las ONG más importantes de la nación caribeña.

La erosión de las playas se demuestra en la pérdida de 15 metros de playa del área de la berma (área de sol) en los últimos 30 años, asociado a la gran cantidad de construcciones que se encuentran sobre la duna, que impide la circulación normal de verano/invierno que anualmente rige a este tipo de ecosistemas.

La calidad de las aguas para el baño es otro de los aspectos que son medibles para la comercialización de cualquier producto turístico y en el caso específico de la modalidad de sol y playa es uno de los más importantes ya que indica claramente a que se expone el bañista al entrar en contacto directo con el agua.

En este zona existen ocho puntos de muestreo a lo largo de la costa, que permiten monitorear varios indicadores: En el caso de los coliformes fecales, cinco están por encima de los límites permisibles, cuatro en fósforo total, siete en sólidos suspendidos, cinco en la relación nitrógeno/fósforo, todas las muestras de nitrógeno amoniacal están por encima de la norma cubana en todos los puntos de muestreo y aunque la concentración de hidrocarburos aun no sobrepasa los límites permisibles, existe una tendencia al aumento año tras año, que de continuar devaluará considerablemente este producto turístico.

Sin embargo, la degradación ambiental de este polo turístico no es homogénea en toda la línea de costa, existe una diferenciación muy marcada entre los distintos sectores que lo componen, asociado sobre todo a la sobrexplotación que existe en el sector Guanabo, que además de concentrar más del 85% de la población residente en esta zona, se encuentran la mayoría de los servicios extrahoteleros que se brindan al turismo nacional.

A esto se le une que cerca del 65% de la población se traslada hasta estas zonas en el servicio público de transporte, y dentro de los sectores de Santa María del Mar y Tarará no están diseñadas paradas por lo menos en los primeros 500 m cercanos a la costa. En el caso especifico de Tarará, se ha creado un condominio para estudiantes chinos que impiden a los nacionales acceder a las playas que se localizan en esta zona, que por si fuera poco, viola la constitución de la República que reconoce todas las playas de la nación como de uso público. Mientras que en el caso de Santa María, existe una pendiente muy fuerte, que limitan el traslado y su posterior aprovechamiento, a las personas de la tercera edad, padres con hijos pequeños, etc. Y es específicamente en estos sectores donde la calidad ambiental de las playas es la de mejores resultados.

A la población cubana le está destinado aquellos sectores de playa más degradados, sobre todo Guanabo, asociado a que “sutilmente” se han ubicado en esta zona la mayoría de los servicios alimentarios en moneda nacional (en la que se realizan los pagos a los trabajadores), mientras que en el sector Santa María solo existe un porciento muy limitado, y el pago en CUC (la otra moneda cubana, que es canjeable por monedas extranjeras) es necesario para acceder a los servicios que se brindan aquí.

La degradación ambiental en Playas del Este es visible cada año, los indicadores analizados así lo confirman, y pese a la presión humana y lo altamente demandado por la población cubana (habanera específicamente) no parece ser una de las prioridades de las autoridades cubanas, parece no importarle o hacer caso omiso a las peticiones ambientales de sus moradores, u olvidar los altos ingresos que se perciben por el turismo que se desarrolla en esta área de la capital cubana. Pero nada, esta demanda se unirá a la larga fila que pesan sobre el gobierno, único encargado de operar en la actividad turística y ambiental en Cuba, y por tanto único responsable. “Lamentablemente” les toca.

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