Cop15 cambio climatico
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La cumbre se ha cerrado con un acuerdo del todo insuficiente. Así concluyeron la mayoría de los medios de comunicación globales y los expertos cuando saltó a los medios la noticia de la clausura con el acuerdo promovido desde los Estados Unidos y rechazado únicamente por Cuba, Venezuela, Nicaragua, Sudán y Bolivia.

Las caras de decepción se hacían patentes entre la mayoría de los representantes de países miembros de la ONU, algunos como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, admitieron que esperaban bastante más de esta reunión y que el resultado ha sido decepcionante.

Los continuos bloqueos a los que China y Estados Unidos han sometido cualquier tipo de acuerdo subieron la tensión entre los asistentes reunidos en Copenhague. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se reunió a puerta cerrada con los delegados de la Unión Europea y les reclamó que sucumbieran al tratado arbitrado por Estados Unidos porque sino convendrían con el resto de países una declaración que dejaría a la UE fuera y como responsable directa de la falta de acuerdo internacional. Finalmente los 27 miembros de la UE firmaron lo impuesto por la Administración Obama para no exponerse a ir a por un 30 por ciento, ya que ni Estados Unidos ni China iban a pactar grandes bajadas.

Algunos de los países desplegados como Francia, España, Reino Unido y Bélgica han anunciado que pese al acuerdo sus objetivos quedan fijados en un 30 por ciento de reducción de la contaminación para los próximos años. Los países con gobiernos más conservadores de Europa como Polonia e Italia se plegaron a los acuerdos no vinculantes y mínimos ofrecidos por China y Estados Unidos.

Sin embargo, entre los países que han acordado la declaración final mínima y no vinculante –de cumplimiento no obligatorio– también existen voces disidentes con el acuerdo. Por ejemplo el representante brasileño Sergio Sierra declaró ante los medios de comunicación que el acuerdo es incompleto y no está precisando la realidad de la situación global respecto con el cambio climático, y que los países no industrializados han concluido accediendo a los intereses de las principales potencias emergentes, que son las que han llevado la voz cantante junto a Estados Unidos a lo largo de toda la cumbre.

El texto final, que se ha pactado por los países asistentes, excluye el monto general de la disminución de gases contaminantes, precisamente al contrario de lo que muchos agregados procuraban concertar, solamente se refiere a las contracciones de CO2 exponiendo que se deben realizar “hondos recortes”, pero no se marca plazo alguno ni cuantías exactas.

Estados Unidos no aumentó los recortes anunciados en un principio por Obama, mientras que China hizo espectáculo una vez más de su patriotismo alegando que la ONU no tiene ningún derecho para fijar las emisiones nacionales.

Los expertos de las Naciones Unidas han concluido poco antes de la cumbre de Copenhague que dentro de aproximadamente tres o cuatro décadas habrá muchos países insulares que desaparecerán por la crecida del nivel del mar. Algunos de esos países han estado también representados en Copenhague y han dado su opinión ante los medios de comunicación sobre el documento final impulsado por Estados Unidos.

Para el representante de Tuvalu, uno de esos países insulares, la cumbre finaliza con una profunda decepción ya que aseguró que su futuro nacional no es negociable.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, declaró que él estaba dispuesto incluso a sacrificar a Brasil dando dinero para salvar a otros países menos ricos, mientras que el jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, declaró que su país no firmaría el acuerdo porque lo consideraba antidemocrático.

La Unión Europea pedirá en la próxima cumbre de México en 2010 que el tratado sea vinculante para todos los países miembros de la ONU, pero tanto Estados Unidos como China se han mostrado desde ya totalmente en desacuerdo con la propuesta de la UE.
El Protocolo de Copenhague no se volverá a revisar hasta el año 2015, en el caso de que llegue a acordarse definitivamente en México.

Finalmente los líderes mundiales firmaron lo que se ha llamado “cheque climático”, que asciende a un monto total de 10.000 millones de dólares en 2020 para sufragar los cambios en la reducción de gases contaminantes. EEUU había solicitado que los países aceptaran ser vigilados para asegurar que se realizaban realmente los recortes de emisiones, pero finalmente no hubo acuerdo al respecto.

Aun si se cumpliera lo acordado en Copenhague, todos los expertos y la ONU califican de “irreversible” una subida del nivel del mar considerable, además de una media a nivel mundial de dos grados las temperaturas. En total, más de 500 millones de personas se verán afectadas por las sequías en las próximas décadas.

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