Estados Unidos duplicó su presencia en Afganistán y el negocio de la guerra deja su huella por todo el mundo

Las operaciones realizadas en el mundo por las potencias militares para mantener la paz, fundamentalmente en Afganistán, han aumentado de manera considerable tanto de personal militar como en costos económicos. De esta forma queda la marca explícita de que el negocio de la guerra (llámesele misiones de paz, guerras para la paz, guerras preventivas, etc.) sigue siendo el más lucrativo de todos.

Ya el año pasado se batieron todos los record absolutos. Se efectuaron 54 operaciones para “mantener la paz” en todo el mundo en el 2009, según un reciente estudio del Instituto Internacional de Investigación para la paz, con sede en Estocolmo. El costo de las operaciones fue de nueve mil cien millones de dólares, una cifra sin precedentes.

En cuanto al personal empleado, fue de 219.278 personas, las que se dividen de la siguiente manera: un 89% de militares y 11% de civiles.

Afganistán fue el principal epicentro de gastos militares

El pasado año Estados Unidos duplicó su presencia en Afganistán; las inversiones económicas bélicas en estos países ascenderán este año los estipulados para Irak, con sesenta y cinco mil millones de dólares y sesenta y un millones de dólares destinados correspondientemente a los dos países en el presupuesto de este año.

Al ex presidente Alemán, que recientemente renunció, el motivo que le costó el cargo fue manifestar algo que está en boca de gran parte de los ciudadanos, expresó en Afganistán que las operaciones militares en el exterior protegen la economía del país. La prensa y la opinión pública no se lo perdono. Intentó hacerlo ver como un acto fallido, pero ya era tarde y finalmente sin mayor respaldo optó por dimitir.

Y ahora es el primer ministro de Japón quien renuncia, apenas a ocho meses de asumir, ante la ola de críticas por mantener una base militar de EEUU en su país, cuando en campaña política expresó claramente que la retiraría.

Todo esto es parte de un gran negocio montado, del cual la industria de la guerra deja grandes ganancias, por ello muchas son las corporaciones que invierten en acciones de empresas dedicadas a la fabricación de materiales bélicos.

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