El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad fue interrogado por periodistas acerca si el célebre terrorista más buscado, Osama Bin Laden, podría encontrarse en su país.

La pregunta de por sí era capciosa, lo cual dio pie para que el líder iraní se despachara sarcásticamente afirmando, con mucha ironía, que se había enterado que Bin Laden estaba en Washington. “Es cierto, porque es un ex socio de Bush, eran correligionarios. Estaban Unidos en el negocio del petróleo”. Luego, dejando de lado la sátira, alegó que era impensable que el perseguido terrorista se encontrara en Irán pues jamás había sido un aliado a Irán, por el contrario, sí lo había sido de los Estados Unidos, con Bush a la cabeza.

No dejó para nada claro si sus acusaciones eran referidas a Bush padre ó hijo, aunque el clan Bush ciertamente tiene vinculaciones con las petroleras, lo cual no implica tácitamente un relacionamiento con el terrorista. De todas formas, sus dardos apuntaban más a la ironía que a acusaciones fundamentadas.

Asimismo fustigó que ha quedado en evidencia para todo el mundo que la promocionada guerra contra el terrorismo que patrocinara Estados Unidos ha fracaso por donde se la mire.

Se preguntaba en voz alta si transcurrido diez años del ingreso de Norteamérica en Afganistán el terrorismo se ha restringido o ha crecido. Aseveró que su país está categóricamente en contra de todo tipo de terrorismo y siempre está abierto a colaborar en este tema, aunque alega estar estigmatizado por la campaña en su contra que han alzado Estados Unidos e Israel, mostrándolo ante el mundo como parte del eje del mal.

Tampoco escatimó sus ácidas apreciaciones hacia la vice presidenta, Hillary Clinton, a quien acusó de intentar manipular las relaciones bilaterales con Irán de modo de hacerlas llegar a una instancia de agresión verbal intolerante que haga irreversible una salida diplomática para ambas naciones.

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