Presidente Chavez
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En las últimas semanas las tensiones y acusaciones cruzadas entre los gobiernos de Colombia y Venezuela se han acrecentado considerablemente. Teniendo en cuenta que las relaciones entre el gobierno conservador de Uribe y el socialista democrático de Chávez nunca habían sido precisamente positivas, hay que considerar los cambios que ambas naciones están impulsando en su política interior y de defensa en los últimos meses para comprender qué les ha llevado hasta una especie de “Guerra Fría” en la que actualmente se encuentran.

Las tensiones se instalaron sobre todo a partir de inicios de 2009, cuando tras una serie de enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas de Colombia con el grupo guerrillero de las FARC en la frontera con Venezuela aparecieron muertos ocho militares colombianos. Fue entonces cuando el gobierno de Uribe exigió a Venezuela que capturase cuanto antes a los guerrilleros, que habían vuelto a refugiarse en territorio venezolano, sin embargo el gobierno de Chávez no fue capaz de dar con ellos.

A partir de entonces Colombia acusó abiertamente a Venezuela de financiar y apoyar al grupo de las FARC, ante lo cual las reacciones del gobierno chavista no se hicieron esperar y fueron muy duras, acusando a Álvaro Uribe de ser un títere de los intentos de Estados Unidos para derrocar al gobierno bolivariano en Venezuela.

Por si esto no fuera suficiente para añadir tensión, el gobierno de Colombia anunció a mediados de año negociaciones que se estaban llevando a cabo con los Estados Unidos para establecer nuevas bases norteamericanas en territorio nacional, precisamente en la frontera con Venezuela, lo que levantó las ampollas entre el gobierno de Hugo Chávez y Álvaro Uribe, ambos se lanzaron acusaciones mutuas de estar promoviendo el derrocamiento el uno del otro, y los medios de comunicación fueron testigos de insultos y descalificaciones mutuas entre los dos países que incrementaron las reyertas entre los ciudadanos.

En los últimos días han ido apareciendo muertos de ambos países en las fronteras, lo que ha incrementado los rumores de expertos y medios de comunicación sobre las intenciones geoestratégicas de ambos países. Hay un gran número de simpatizantes del gobierno socialista democrático venezolano que consideran los últimos movimientos de fuerzas armadas colombianas en la frontera como una provocación hacia Venezuela, con el único objetivo de generar una escalada en la agresividad del gobierno de Chávez, justo ahora que Colombia recibirá más tropas de Estados Unidos en su territorio.

Para otros muchos, solamente se trata de excusas por parte de Venezuela, que al no poder penetrar ideológicamente en Colombia trata de buscar un conflicto para imponer su modelo de sociedad y expandirse por Hispanoamérica.

Los últimos datos y estadísticas muestran un aumento durante el último año en el tráfico de drogas en la frontera de los dos países, razón por la cual probablemente bandas armadas estén realizando enfrentamientos contra los ejércitos colombianos y venezolanos, con el único objetivo de aprovechar la mala situación diplomática entre los dos gobiernos y así conseguir de paso que la mercancía siga fluyendo sin problema alguno mientras los dos gobiernos se acusan mutuamente de generar inestabilidad.

Tras la aparición de estos datos, el ministro de exteriores colombiano acusó a Chávez de no hacer lo suficiente por evitar el narcotráfico, a lo que el propio jefe de Estado venezolano respondió refiriéndose que el diplomático era un “retardado mental”, declaración que intentó corregir al instante para afirmar que “sabe muy bien lo que dice”.

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