Luego del fallido ataque terrorista, Estados Unidos endurece todos sus sistemas de seguridad. El ingreso a un avión sin ningún tipo de problemas de un pakistaní nacionalizado estadounidense, el sábado 1 de mayo, que estaba ingresado en la lista de terroristas imposibilitados de viajar y que tenía intenciones de perpetrar un atentado, puso en evidencia las falencias en los controles de seguridad en un país en donde se hace alarde de los dispositivos de seguridad que continuamente se practican.

El pakistaní Faisal Shahzad estaba por partir en avión desde Nueva York con origen a Dubai cuando fue detenido por la policía pocos minutos antes del despegue.

Shahzard tiene profusos antecedentes terroristas y el proceso de juzgamiento aún sigue en suspenso debido a que está cumpliendo con un plan de cooperación de información terrorista, sin embargo tiene en su legajo el ingreso de armas de destrucción, explosivos, quiso volar un edificio. Por tal motivo es realmente llamativo para la policía cómo con tales precedentes pudiera subir al avión sin ningún tipo de inconvenientes cuando su nombre figura en la lista de terroristas imposibilitados para viajar. Aunque la aerolínea Emirates Airlines manifiesta que siguieron todos los mecanismos de control requeridos por los sistemas de seguridad norteamericanos.

A partir de este suceso, que fue detectado a tiempo, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha impuesto nuevas reglas, como la verificación cada dos horas de las listas de pasajeros impedidos de viajar. De todas formas, en la Casa Blanca ha quedado en claro de que se ha tratado de un caso de negligencia que, fortuitamente, no pasó a mayores, debido a que fue apresado apenas unos diez minutos antes de despegar el avión.

Shahzad estaba muy tranquilo al momento de su detención, según fuentes policiales solamente se limitó a interrogar, sin oponer resistencia e inmutable en sus palabras expresando: “Los estaba esperando, ¿Son de la Policía o del FBI?”.

El alcalde Michael Bloomberg solicitó más atención económica en la lucha antiterrorista expresando que desde el año 90 se han producido más de 20 intentos terroristas en Nueva York.

Luego de este incidente que siembra dudas sobre si se trató de un descuido o si el ciudadano pakistaní, nacionalizado estadounidense, contaba con algún tipo de ayuda; varios senadores se han movilizado para promover proyectos buscando una ley que prohíba la nacionalidad estadounidense a sujetos acusados de terrorismo. La propuesta más clara es la del demócrata Joe Liberman, que apoyado por el republicano John McCain, se perfila a una aprobación casi indiscutible.

El temor de las autoridades ante este tipo de atentados realizados por hombres-bombas, es que se presume que estén vinculados con la organización terrorista Al Qaeda, pues al haber sido bastante menguada sus fuerzas una de las alternativas es que estén apelando a este tipo de tácticas más rudimentarias.

Lamentablemente, cada vez que ocurren este tipo de problemas, ya sean por negligencia o con cooperación organizada (como se duda de Shahzad, ya que era un experto en fabricación de bombas), se monta todo un espectáculo de paranoia en donde muchos inmigrantes honestos que nada tienen que ver con esto terminan pagando los platos rotos, pues sufren atropellos y abusos discriminatorios por “portación de cara o nacionalidad”.

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