La discriminación homosexual es abundante en América Latina, sin embargo, países como Uruguay son partidarios de regular las relaciones patrimoniales de forma legal

La discriminación hacia homosexuales es abundante en América Latina, donde México y Brasil son quienes encabezan la lista.

La lista de asesinatos por homofobia puede duplicarse, ya que defensores de los Derechos Humanos estiman que de cada dos asesinatos, solamente uno es denunciado. El 17 de mayo se conmemora el “Día Mundial de la lucha contra la homofobia”. Cerca de un centenar de países han penalizado los actos de discriminación homofóbica y así también a todas las acciones que de ésta emanen.

En México durante los últimos quince años los asesinatos por atentados homofóbicos han superado ampliamente las seiscientas víctimas.

La justicia mexicana tampoco ha sido muy propensa a colaborar en ese sentido, pues generalmente no se permiten accesos a los expedientes, los cuales a menudo quedan caratulados como situaciones de enconos pasionales.

Desde hace dos décadas la Organización Mundial de la Salud descartó a la homosexualidad como enfermedad. Hecho que fue catalogado por la Iglesia Católica como un “lobby gay", hecho que ciertamente marca la diferencia entre quienes piensan en dogmas y aquellos que lo hacen de forma científica.

Los casos más aberrantes en cuanto a discriminaciones se suscitan en países como Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Yemen, Sudán, Nigeria, Somalia. Incluso en otros países como Senegal, Marruecos, Gambia, Jamaica, Trinidad y Tobago, Malawi, Singapur y casi un centenar de naciones más, donde la homosexualidad es duramente castigada por las leyes de los respectivos estados.

En Sudamérica, Uruguay es el pionero en materia legal, aprobó hace dos años la ley de “unión concubinaria”, intentando así consolidar los vacíos legales en el plano económico. Habitualmente ocurrían casos en que distintas familias -que aborrecían la opción de vida de un hijo o hija- lo discriminaban y aislaban, sin embargo, cuando fallecía no dudaban en reclamar sus bienes, dejando a la pareja legalmente desamparada. Hay vacíos legales en este tema.

La regulación patrimonial de los homosexuales unidos bajo la figura legal del concubinato, se podría superar creando una Sociedad Anónima, aunque dicha figura está destinada a otras finalidades y presenta ciertos requisitos que son algo "rebuscados" para consolidar la opción legal de la pareja homosexual de tener parte en la sucesión de bienes del causante (fallecido). Por lo anterior, es indispensable que se haga algo rápido, de manera que aquel que quede vivo, pueda ejercer su derecho de participar en la sucesión de derechos hereditarios.

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