Tras la decisión de la NASA por dar de baja varios transbordadores, los museos en Estados Unidos ya se disputan la tenencia de estas naves espaciales.

Discovery
Discovery

Los transbordadores espaciales que se ocuparon para viajes al espacio por Estados Unidos serán dados de baja, y el sitio perfecto para ellos no será un hangar reservado y oculto en alguna base militar en el desierto, sino que muy por el contrario se le quiere dar a un museo que esté capacitado para mantener las piezas en perfectas condiciones, pero ¿Cuál será el más apropiado?

La NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio), ya está al tanto de 21 instituciones de arte e historia (museos) que desean contar con uno de los exponentes que serán dados de baja por ella. No obstante las oportunidades y ofertas que se han hecho, la problemática más grande está en que los postulantes no pueden sólo tener un espacio para alojar a la nave (lo que ya constituye un gran problema), sino que también debe disponer de las condiciones climáticas necesarias para asegurar una conservación de muchos años.

Los transbordadores de la NASA no se venden, pero el costo de mantenerlo si hay que pagarlo, unos 28.8 millones de dólares aproximadamente (cada uno). Algunas de los requisitos están en mantener a la nave bajo techo, impedir que tenga contacto con el agua (pues ésta se filtra con facilidad) y disponer de una condición climática perfecta para que se conserve de la mejor forma, de acuerdo a los materiales con los que están hechas estas súper naves espaciales.

Una situación muy similar a la que se vive hoy con la puja por tener una nave espacial de la NASA, ocurrió cuando se dieron de baja a los aviones Concorde por Air France y British Airways, aunque la garantía en aquel entonces estaba en que eran 13 aviones y las aerolíneas eran libres de elegir donde quedaría cada uno. Acá la situación es un poco distinta, pues no se trata de adjudicarlos y ya, pues luego de decidir la NASA quienes son los más indicados, la decisión va a ratificarse en el Congreso y allí ya todos saben que habrá problemas, según lo señalaba Dennis Jenkins, ingeniero aeroespacial.

Hasta el momento se ha informado que de todos los postulantes el más indicado es el Museo Nacional del Aire y del Espacio de la institución “Smithsonian”. De esta forma, la nave más antigua – Discovery – se iría a ese museo, pero las restantes (Atlantis y Endeavour) no tienen hogar aún. Extraoficialmente se espera que el Museo Nacional de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (Ohio) se haga cargo, aunque también están a la espera en museo de aeronaves Intrepid en Nueva York y el Centro Espacial Kennedy.

Valerie Neal, experta en transbordadores en Smithsonian, ha dicho que el problema más grande para un museo es cómo hacer para mantener intactas a estas grandes naves, donde se espera que al menos éstas sean visitables por 100 años o hasta que los extraterrestres decidan aprender algo de historia espacial humana.

Agregar comentario