El presidente estadounidense Barack Obama dejó en claro su intención de empezar a obrar firmemente a partir del segundo semestre del año en una propuesta de ley que modifique el sistema de inmigración.

El compromiso fue ratificado en un acto el 5 de mayo, en momentos de la ceremonia de la celebración primordial de los mexicanos afincados en Norteamérica. Esto es parte de sus propuestas en la campaña electoral y que ya había despertado molestias en los inmigrantes por el tiempo transcurrido sin soluciones.

Los tiempos políticos no suelen ser los mismos que los que necesita la población inmigrante, máxime cuando los votos fueron volcados con cifradas expectativas en esa temática vital para ellos.

Han pasado otras reformas y salvatajes a bancos con la crisis financiera mientras sus reclamos siguen en lista de espera. Es claro que en un período no se puede solucionar todo lo que no se ha hecho durante años, sin embargo las molestias están centradas en la poca visión de acciones concretas que ha mostrado el gobierno por cumplir con las propuestas electorales.

Principalmente esto es lo que ha irritado a los inmigrantes, que hasta el momento todo ha quedado en buenas intenciones en discursos para la tribuna.

Por otra parte, en el plano internacional, Obama se ha comunicado con su par español, Rodríguez Zapatero, para remarcarle lo trascendental que significa que España tome acciones para confrontar posibles coletazos de la situación financiera actual europea. Ya había hecho lo propio con la primera ministra alemana y con el presidente francés, dialogando enfocados en adoptar decisiones que transmitan calma a los mercados, sobre todo por la inestable situación de Grecia.

Que si bien en números no es significativa, pero ha amenazado con mancillar la sólida imagen de los mercados europeos y de contagiar a varios países miembros. Obama ha sido muy enfático con los mandatarios europeos que se ha comunicado que cuentan con el absoluto respaldo de Estados Unidos en cuanto a las medidas que adopten.

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