Conflicto Chile Peru
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Las relaciones entre Perú y Chile no terminan de centrarse pese a los esfuerzos que los altos diplomáticos de las naciones latinoamericanas realizaron en los últimos días por evitar que el empeoramiento de las relaciones aumentara. Recientemente la polémica saltó a los medios de comunicación cuando los periodistas de ambos países destaparon redes de espionaje que abarcan más allá de las altas esferas políticas, y en las que supuestamente incluso ambas naciones intentarían bloquear acuerdos de cooperación empresarial y de establecimiento de comercios en suelo extranjero.

Algunos rumores apuntan a que, tanto los altos militares como algunos políticos cercanos al presidente peruano Alan García, le habrían presionado con el objetivo de que mostrase mayor agresividad en las relaciones con Chile. Los primeros se habrían sentido molestos por los acuerdos de compra de armamento al país vecino, mientras que los segundos estarían tratando de lograr que el presidente volviera a brillar en las encuestas, ya que en los últimos meses su popularidad no deja de tocar fondo.

Entretanto la crisis no parece afectar a la popularidad de la carismática presidenta chilena Michelle Bachelet. Para ella la crisis de espionaje no solamente ha representado una excusa para que la oposición entierre los conflictos relacionados con el ámbito de la educación y del poder adquisitivo, sino que además le ha servido para seguir manteniendo unos niveles de popularidad altos, que rondan durante los últimos meses el 80 por ciento.

A los chilenos no les ha sentado nada bien las reacciones que el presidente García ha tenido con su país, sobre todo cuando en la cumbre Asia-Pacífico se retiró con el objetivo de generar más polémica en los medios de comunicación, y al ser preguntado por éstos sobre la relación con el país vecino, se refirió a una “republiqueta envidiosa del desarrollo” del Perú.

Algunos miembros de la oposición peruana han llegado a comparar la estrategia que Alan García está llevando a cabo diplomática con Chile a la del más puro Hugo Chávez, ya que sostienen es favorable a generar más polémica con el objetivo de mostrar mayor patriotismo a los ciudadanos para ganarse así las simpatías de la forma más simple posible.

En Chile el gobierno de Bachelet se ha limitado a negar los casos de espionaje ante las preguntas de los opositores, mientras que por otro lado algunos de los que trabajan para el orden público han recibido a medios de comunicación importantes reconociendo que los casos podrían al menos en parte ser ciertos.

Todo comenzó cuando el militar Victor Ariza fue detenido acusado de haber sido responsable de blanqueo de dinero. Sin embargo las operaciones policiales que en un principio lo alejaban de cualquier otro delito se fueron dirigiendo más tarde a un posible caso de espionaje. Ariza pudo haber trabajado para el gobierno chileno obteniendo información muy importante sobre los intereses de las empresas peruanas en el exterior, además del desarrollo del gobierno de Lima, con el objetivo de adelantarse a él y poder perjudicarlo en su desarrollo.

Sin embargo ya había sido vinculado a mediados de 2002 con el país vecino. Al parecer según las últimas investigaciones se ha confirmado lo que para muchos peruanos había sido un secreto a voces desde entonces. Víctor Ariza habría sido contactado por los servicios de inteligencia chilenos durante su etapa en la Fuerza Aérea en la embajada de Lima en la capital chilena. Desde entonces habría ido recibiendo periódicamente cuantiosas sumas de dinero en dólares a cambio de información para los gobiernos del país vecino.

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