Foto de Daniel Stack

En Costa Rica, también las mujeres

Laura Chinchilla
costarico.info

En Costa Rica se está definiendo quien será el presidente o la presidenta de la nación. Mientras en un clima tranquilo se cerraban los circuitos electorales a las 18:00 hora local de acuerdo a lo que estaba programado. Casi 3 millones de votantes dejaron constancia de su participación en la política del país. Las mesas estuvieron receptivas desde las 06:00, hora local, dando la opción de elegir al mandatario máximo que se sentará en el sillón presidencial y a dos vicepresidentes de la República. También se decidirán, en breve, los integrantes del Parlamento y los 495 cargos municipales de los 81 Concejos.

Más de dos mil distritos electorales se expresarán en las urnas recibidas en las 6.617 mesas de votación donde los costarriqueños ejercieron la democracia hasta las últimas horas de la tarde del domingo 7 de Febrero de este nuevo año 2010. Falta sólo el recuento de votos, es decir, que se defina la elección en Costa Rica por el conteo de sufragios.

La naturaleza del cambio político

Podría vincularse, este cambio, a la falta de credibilidad política que está afectando a toda la región. El desempeño de un gobierno, cuando no tiene un matiz personal de ministros o presidentes corruptos, aparece claramente monitoreado por otras fuerzas de tipo monetarias que son las que modelan las políticas de los países. Esa “marionetización”, que ni siquiera es de la economía de un país sobre la economía de otro sino más bien de unas cuantas trasnacionales apretujando todas las economías de estos “paisitos” desmembrados, que no tienen fuerzas por estar divididos desde sus “independencias”.

La gente percibe ya ese juego, esa “politiquita”, ese “vamos a hacer como que somos presidentes” y se gastan millones, del erario público, en unas elecciones donde se decide a través de quién o por medio de quiénes van a dirigir el país los empresarios de siempre.

Entonces se necesita un cambio drástico, un salir un poco de las estructuras viciadas y es así como se tira por “lo otro”, lo que nunca antes habría hecho, pero ahora sí. Y esto que está pasando en la política de Costa Rica, este fenómeno de la explosiva aparición de la mujer en la comandancia de las naciones sudamericanas.

Lo que se observa en la voz de la gente es un rompimiento de modelos viciados o clásicos que “no convencen”. Esta cuestión es también una clara consecuencia de la inseguridad que sienten las poblaciones. No se entiende el futuro como un capital para los hijos o la descendencia remota. Se quiere ver, vivir, vivenciar los cambios y ahora es el momento de lo drástico.

Clara evidencia del histórico machismo hispano o latino y de la ascensión profunda y repentina del protagonismo de la mujer en las órbitas políticas de las naciones, se observa en Costa Rica este fenómeno llamado Laura Chinchilla.

En la candidatura de 9 varones contra sólo 2 mujeres a la presidencia, sólo Chinchilla tiene posibilidades reales, apuntando encima del 40% en las encuestas. La candidata, pone mucho cuidado en no convertir su liderazgo en un exclusivo proceso de reivindicación de la mujer pues ha dicho que será presidenta de hombres y mujeres.

La tendencia tiene sentido

Gane o no, la presencia de una mujer también en Costa Rica rondando el sillón presidencial apunta a un cambio estructural que afecta toda la sociedad. Para los psicólogos es un impacto en el imaginario de las niñas que aspiran cada vez más a ser, algún día, “presidentas del país”.

Pero en lo que a las ciencias sociales se refiere, la importancia política que cobra esta politóloga, divorciada y casada por segunda vez y madre de una hija de trece años, también representa un cambio notable en la disminución de la autoridad por razones de género.

La votación femenina es ligeramente mayor que la masculina en Costa Rica y, teniendo en cuenta que más del 55% de las mujeres la votan, Laura Chinchilla, cuenta con un gran apoyo femenino en su candidatura.

En los cargos menores aumenta la presencia de la mujer llegando la mitad en la representación de diputados y de regidores municipales.

Antropológica, histórica y sociológicamente se trata de un fenómeno interesante. Hasta hace poco Michele Bachelet en Chile, Cristina Kichner, con mucho arrastre, que ya trae en la historia de la patriótica Argentina, el nombre de María estela Martínez de Perón, que asumió tras el fallecimiento de su esposo Juan Domingo Perón.

Pueblos latinoamericanos que sin duda traen una herencia patriarcal, desde hace milenios, un machismo heredado en los comportamientos y que parecía pertinaz e imposible de abatir se está cayendo, por sí mismo, no hay que atribuirlo más que a la evolución de las formas políticas en la democratización de los sexos, en tanto haya representación política.

Otra cosa muy distinta es tener confianza en que el presidente o la presidenta van a efectivamente gobernar o si se tratará de otra pantalla del poderoso bolsillo de los amos del mundo a cuyo ritmo frenético, irreflexivo y absurdo danzan las luchas del interés por lo material y el desinterés por la verdad de las cosas. Una apatía para no sufrir. Una vacuna que nos pone el sistema.

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