Reacciones de los gobiernos latinoamericanos sobre las elecciones en Honduras

Sólo Alvaro Uribe de Colombia y Oscar Arias de Costa Rica han reconocido el nuevo gobierno hondureño.

Reacciones de los gobiernos latinoamericanos sobre las elecciones en Honduras
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Prácticamente todos los presidentes de gobierno de los países latinoamericanos han mostrado una posición de escepticismo y no reconocimiento de las elecciones celebradas en Honduras, donde ha salido elegido tras unos polémicos comicios el candidato conservador Porfirio Lobo, del Partido Nacional.

Los principales medios de comunicación de todos los colores políticos en Latinoamérica han coincidido en señalar que las imágenes difundidas por los medios hondureños dejaban clara una importante abstención y desconfianza por parte de la ciudadanía ante estos comicios electorales.

Mientras que el oficialismo ha presentado unos datos de participación de más del 60 por ciento, los medios extranjeros instalados en Honduras han calificado la participación como “históricamente mínima”, y aseguran que la abstención ascendió como mínimo al 60 o 70 porcentual.

Los partidarios del depuesto presidente Manuel Zelaya relataron ante la TV que el gobierno de Micheletti había traído a Honduras simpatizantes del Partido Arena –de carácter ideológico similar al Nacional hondureño– para conseguir así favorecer la victoria de Lobo. Diversos representantes de los Estados Unidos en la zona preguntados por los medios de comunicación sobre esta posibilidad optaron por no pronunciarse.

Las primeras reacciones por parte de los gobiernos de toda Latinoamérica no se hicieron esperar, y pocas horas después de conocerse los resultados electorales hondureños la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, anunció en la XIX Cumbre Iberoamericana que su país no reconocerá al gobierno salido de Honduras liderado por el polémico Porfirio Lobo. Para Bachelet, reconocer el gobierno de Lobo sería legitimar el golpe de Estado que derrocó a Zelaya.

La opinión de la presidenta chilena también ha sido avalada por la mayoría de gobiernos americanos, sin embargo algunos como el de Costa Rica con Oscar Arias a la cabeza se han apresurado en salir a la defensa del nuevo gobierno hondureño. Para Arias las elecciones hondureñas se han celebrado con garantías de independencia, y sientan un buen precedente de estabilidad interna. Ante las réplicas de países contrarios al reconocimiento del gobierno conservador hondureño, Arias declaró que "ninguna elección es perfecta", poniendo de ejemplo los comicios colombianos, donde según él siempre se elige bajo la presión de las armas.

Precisamente el presidente colombiano Alvaro Uribe ha sido, además de Arias, el único de los países con mayor presencia latinoamericana en avanzar que su gobierno reconocerá el nuevo gabinete de Porfirio Lobo.

Algunos medios de comunicación han denunciado el cambio de postura silencioso que los Estados Unidos han llevado a cabo durante las últimas semanas, pasando de condenar abiertamente el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya junto al resto de la Comunidad Internacional a reconocer el nuevo gobierno hondureño.

Porfirio Lobo es un hombre afín a los intereses de las clases altas de Honduras, siempre firme contra las reformas que el gobierno de Zelaya trató de implantar, algunos partidos de la izquierda hondureña lo han acusado de ser partícipe en el golpe de Estado que puso en el poder a Roberto Micheletti, y de estar muy cercano a los Estados Unidos. Durante su juventud estudió en la Universidad de Miami gestión empresarial, y siempre se ha mostrado como un defensor del libre mercado.

Sus primeras declaraciones ante los medios tras saberse vencedor en los comicios mostraron una agresividad contundente ante la comunidad internacional. Declaró que no permitirá que ningún país extranjero "meta sus narices" en Honduras, y que desde ahora deben dejar al país solucionar sus problemas porque no necesitan ayuda ni consejos de nadie para hacerlo.

Los miembros de su partido también mostraron una actitud agresiva ante los medios de comunicación extranjeros en el país durante las primeras horas. Sin embargo al conocer que los gobiernos conservadores de Europa como Alemania e Italia reconocerán su gobierno además de los Estados Unidos comenzaron a relajarse y celebraron con tranquilidad el resultado de los comicios. Preguntados sobre la reacción de los partidarios de Manuel Zelaya ante este nuevo gobierno declararon que "sólo hace falta que pase algo de tiempo para que las cosas se calmen y vuelva la estabilidad al país".