Copenhague
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La cumbre de Copenhague, que nos han vendido como la pomada o panacea que mitigará la fiebre del calentamiento global y descolgará la espada de Damocles de la cabeza de nuestro planeta, no creo que sea tal. Por eso celebran una cumbre en la capital de un país ciertamente admirable y digno de imitar en muchos sentidos y al que me une una relación emocional bastante estrecha, pero un país en que no hay montañas, no se puede hacer cumbre, como dicen los montañistas.

Quizás por eso se llaman así estas reuniones de altos mandatarios en los que dicen cosas que no se cumplen, comen caviar y se pasean en lujosas limosinas, lo digo sin acritud ni resentimiento, pero que para su Cumbre han generado toneladas de emisiones en sus viajes y desplazamientos, para decirnos que debemos usar la videoconferencia y que el calentamiento global es inminente y que todos somos hermanos y todos –especialmente ellos- son muy buenos.

Supongo que el término Cumbre, debe tener –o debiera tener- un sentido de reunión para mirar las cosas desde la altura, tomando el necesario alejamiento que se requiera –y nos pasa a todos- cuando debemos tomar decisiones importantes. Como no hacerlo cuando en las manos de un puñado de personas está el destino de la humanidad. Cumbre…. Qué bonito sería….

Pero claro el sentido, o tal vez no es sentido, por que no creer?... las honestas y sentidas esperanzas de los asistentes, pero una vez allí, entre caviar, discursos y champagne y claro, la foto oficial, of course!
las cosas quedan en nada y priman los intereses, especialmente de la banca y grandes corporaciones, verdaderos dueños del poder y gobernantes en las sombras.

Y con esto no quiero pasar ni a la crítica ensañada ni al consabido discurso antisistema, ni hablar de imperialismos, corporativismos, capitalismos y otros ismos, simplemente en la constatación fría y técnica de una realidad palpable y que ha quedado totalmente de manifiesto con esta crisis. El mundo está construido así, así funciona y así es la civilización que hemos y lamentablemente debo decir, hemos, ya que todos, por el simple hecho de estar aquí ya formamos parte, independientemente de la cuota de poder, herencia u otros derechos divinos adquiridos, incluido el arte del guante blanco y el de hipnotizador de las masas.

Y así estamos con cumbres en lugares donde no es posible hacerlo, en terreno plano… maravillosamente hermoso y posiblemente uno de los lugares más civilizados, elegantes y cuidadosos del medio ambiente en todo el planeta como la hermosa y fría Dinamarca… Ya que no podrán hacer cumbre, ojala –por lo menos- se les pegue algo de eso…

Y mientras, los que no nos dedicamos a celebrar cumbres en sitios planos, sigamos el camino, el que cada uno tiene para sobrevivir a esta crisis, a construir un nuevo camino… a fundar una nueva civilización… Quisimos cambiar el mundo.

Este sistema actual que está naciendo es exactamente igual a la evolución que ha tenido Internet desde su aparición primero y luego de su explosión, posiblemente porque sean ambos fenómenos gemelos y complementarios.

El mundo ya no es el mismo después de Internet y ¿por qué?, pues que de rareza tecnológica a articular un canal de comunicación e información total, que a su vez modifica los esquemas tradicionales del marketing y las ventas, pero eso es tema para otro artículo, pero modifica absolutamente todo el esquema comunicacional hacia las personas, usted, yo , el vecino y eso modifica todo el sistema, absolutamente todo.

Y de eso va esta reflexión, las cumbres, esos megaevento festivo-poderosos son parte del sistema anterior, o tal vez en su capacidad de poder, que sigan haciendo bonito, vale… si se puede pagar, para los humanos los simbolismos son importantes, pero se deberá, o se instaurará, o tal vez es una utopía, pero necesitamos un gobierno electrónico, con todos los ciudadanos de un país como miembros del parlamento, por lo menos para las decisiones más trascendentales y que se ejerza una real democracia representada en su más pura esencia…. una persona, un voto… simple.

No digo desarmar todo el entramado político y vamos a la anarquía, barricadas y a quemar Mc Donald´s, no. Qué tal mantener los sistemas políticos, con parlamento, presidentes; todo tal y como está, pero que se determinen determinados temas, tanto de carácter interno como externo, en los que la opinión directas de las personas deba ser tomada en cuenta, dejando atrás ese “afable paternalismo” y reflexiones sobre qué sabe la chusma de decisiones políticas, para pasar a someter a votación temas como el calentamiento global… Proponer a los ciudadanos una serie de medidas… O por ejemplo someter a votación temas de recursos energéticos, como instalar centrales nucleares… Política 2.0…. La tecnología actual nos lo permite, pero será posible???

En Copenhague no se hace cumbre, pero es llanura, mar bravo y buena gente… ojala que por lo menos esté bueno el caviar y frío el champagne.

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