El flamante primer mandatario británico, David Cameron, de cuarenta y tres años, enfrentará los retos de un gobierno de coalición con el laborismo.

Gran Bretaña tiene serios problemas que hacer frente e inexorablemente deberá apelar a una coalición para encarar temas cruciales como el déficit presupuestario, la atención social y una inevitable reforma del sistema político.

Este tipo de afrentas no se pueden dar sino en una coyuntura de armonía y consenso de los partidos, pues son políticas de Estado. Asimismo se confía en la madurez opositora para lograr estas metas, situación que ha quedado demostrada, al menos en las primeras expresiones del mandatario al manifestar que las divergencias políticas quedarán a un costado para ocuparse de lleno a los temas que hacen al interés común de la sociedad.

La primera resolución adoptada al inaugurar el consejo de ministros fue la reducción de un cinco por ciento del sueldo del equipo gubernamental a modo de dar una señal de lo que será la austeridad que marcará la impronta de su gobierno

Claro, esto también puede verse como un acto demagógico, pero será el tiempo el que dirá. A menudo sucede que con actitudes “para la tribuna” lo que dice ahorrarse por un lado sale por otro.

También es motivo de sospechas por muchos analistas en cuanto a la durabilidad de esta “luna de miel” con la oposición. Es evidente que hay intereses en juego, de ello dependerá las concesiones del gobierno y las predisposiciones a colaborar de la oposición. No será un juego fácil, pero hasta ahora, como cualquier nuevo matrimonio todo parece estar en perfecta armonía.

George Osborne es el nuevo ministro de economía quien tendrá la ardua tarea de tratar de frenar la sangría del déficit público. Asimismo está pendiente la reformulación del sistema bancario. Temas muy delicados en los cuales necesariamente deberá tejer alianzas estratégicas.

Cameron afirmó que “tenemos que sumar a todos en algunas decisiones difíciles que enfrentaremos (…) creo que los mejores días están por venir y creo profundamente en el servicio público”. Generalmente, cuando los gobiernos mencionan la palabra “decisiones difíciles”, implícitamente se refieren a ajustes fiscales, reducciones de gastos en el área social, etc.

Empero esto son meras suposiciones, habrá que esperar qué es lo que significa para Cameron la toma de “decisiones difíciles” y si en ello será acompañado por la formada coalición, pues en política nunca nadie quiere quedar como el malo de la película. Y estos temas de recortes y aplicación de “tijeras” siempre traen aparejados índices de impopularidad, por más que sean genuinamente necesarios para el crecimiento.

La conformación de la coalición no ha sido para nada sencillo, de hecho aún hay temas que no están del todo aclarados, por tal motivo se ha aconsejado que las diferencias se restrinjan a la esfera privada, y sean Cameron y Clegg los únicos en tratar y resolver esas divergencias que puedan ocurrir.

El hecho de que Cameron no tenga mayorías para gobernar es toda una afrenta para el sistema británico, ya que el gobierno deberá dar muestras de apertura y la oposición de estar a la altura de colaborar para no poner trabas en el progreso de la nación. Tarea nada sencilla.

Luego del juramento de la nueva cámara de diputados está estipulado que el 25 de mayo la reina Isabel II estrene la primer asamblea del parlamento del nuevo gobierno

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