Impuestos
Impuestos

En la teoría y el papel no cabe duda que el mercado habría preferido no tener una regulación como la que se ha tenido respecto del tema de los impuestos e inversiones en la Casa Blanca, por lo que Mitt Romney era lo más cercano a un hombre de negocios diligente para el puesto, como lo hizo en algún momento Ross Perot hace 20 años.

Con todo, se puede ayudar a la sensación de mejoría por parte de las autoridades a través de lo que genera el statuo quo en el funcionamiento del mercado, donde la segunda regencia de Barack Obama, la falta de cooperación republicana y un encargado de la Reserva Federal como Bernanke hacen que todo siga casi igual, si no fuera por ciertos detalles importantes de considerar.

Debemos recordar que el mercado tiene un funcionamiento propio, donde muchas veces los números lo dicen todo. Lo queramos o no, Obama tuvo la suerte de ser presidente mientras Lehman colapsaba, a la vez que pudo supervisar el movimiento de una cantidad de acciones en alza realmente extraordinaria (la mejor de 10 años). Actualmente, después de miles de millones en estímulos fiscales y monetarios, la vivienda comienza a recuperarse, los intereses se encuentran en mínimos históricos y los mercados de capitales parecen un paraíso. No olvidemos tampoco que Wall Street fue vitaminizado durante el primer gobierno de Obama, a la vez que fue el responsable de rescatar Goldman Sachs.

La Casa Blanca apela el déficit público

La Casa Blanca planea un agresivo plan público para contribuir a su estrategia de reducción del déficit público por medio del aumento de impuestos y recortes en distintos gastos, algo en lo que no estuvieron de acuerdo con los republicanos durante el año pasado. El martes que viene, Obama se reunirá con los líderes sindicales más importantes junto con otros ejecutivos el miércoles, algo que también tiende a reunir apoyo en torno a sus propuestas.

Nosotros ya sabemos que uno de los aspectos más importantes de la reforma propuesta por el presidente reelecto consiste en aumentar los impuestos a los ricos, de ahí su esfuerzo por aunar criterios con distintos segmentos relacionados con el proceso de legislación por el que pasará la próxima ley.

Las reuniones que se realizarán con líderes sindicales y empresariales se harán antes que la fijada con los líderes del Congreso, lo que demuestra que Obama planea aprovechar el apoyo expresado en su reelección para impulsar la ley, presionando así a los republicanos.

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