Ley Sinde
Ley Sinde
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Portales temáticos, medios de comunicación online, blogs, redes sociales, servicios de microblogging y en general, todos los actores intervinientes en la sociedad virtual que conforma Internet, alentada y alimentada de sus usuarios –que somos todos- nos escandalizamos ante la Ley Sinde.

Sin ninguna duda y haciendo una analogía con la especulación del sistema financiero que derivó en una de las mayores crisis económicas de la historia, lo acaecido en España con la ley Sinde es una llamada de alerta… y de las importantes

La empresa privada no sólo se convierte en legislador de la cultura, sino que además para colmo de despropósito y atentado contra la democracia y los derechos fundamentales, pretenden cobrar a Google un impuesto para beneficiarse de las ganancias que genera el único sector en expansión de la crisis.

España se transforma de esta forma en el último país del ranking en sociedad de la información, libertad de expresión e investigación y desarrollo, con respecto… al mundo en su conjunto.

Perjuicios como siempre al emprendimiento

En este escenario, invitamos a nuestros lectores a la reflexión sobre si no estaremos ante un claro caso de temor de las cúpulas de poder. Resulta causalmente, que no casualmente, sorprendente observar cómo la Ley Sinde acaba con la seguridad para todos aquellos que generan contenidos y con ellos generan empleo.

Adicionalmente a este aberrante acto, se penaliza al buscador y se cobra al emprendedor… de nuevo se beneficia a los grandes capitales, a quienes tienen recursos, con lo que sin ninguna duda, se cierran –nuevamente-las puertas al nuevo modelo productivo, al nuevo ciclo económico, al desarrollo, a la evolución, a la ética.

Controlando el mercado

El viernes 19 de mazo en la ciudad de Sevilla –España- se aprobaba la Ley de Economía Sostenible, pensada para fomentar la recuperación económica y el empleo. Una ley en la que se contemplan entre otras medidas, el cierre de portales Web. ¿La razón? la regulación del mercado, un mercado que a cúpulas de poder se les va de las manos.

Que no intenten engañarnos, Internet afortunadamente, se mueve bajo preceptos basados en valores humanos, en valores de convivencia y sólo esa característica, hace de la red algo incompatible con el poder.

Pero hay algo que la Ley Sinde está pasando por alto, el mercado en Internet se regula solo, Internet es infinita, inconmensurable, Internet es una fuente en sí misma de innovación permanente.

El gobierno español no quiere, no sabe o no puede entender que el nuevo ciclo productivo, la generación de riqueza, la ansiada y evitada reforma laboral, tienen su base en Internet.

La inoperancia del Gobierno español

España toca fondo en términos de desempleo una quinta parte de la sociedad se encuentra sin trabajo, la situación de la sociedad española comienza a presentar ratios que rayan la pérdida de variables de medición del desarrollo, el déficit público español supera el 10%.(1).

Y aquí llega la realidad a la que se enfrenta el gobierno español en esa encrucijada en la que se ha metido solo y por un profundo desconocimiento de la política ética y transparente.

Los generadores de contenidos están en batalla y no es para menos, la Ley Sinde vulnera todos los derechos civiles y los preceptos democráticos.

Es una forma de fomentar la productividad inútil, corrupta, beneficiada, pública y especuladora… analfabetismo digital que se contrapone totalmente con los preceptos que rigen la red, censura y castración de derechos fundamentales.

Derechos fundamentales que, si bien serán dirimidos por un tribunal para cada caso específico, no dejan de poner de manifiesto la cultura española. Una cultura que no cambia a pesar del paso del tiempo y de la supuesta evolución que debe producirse tras una crisis como la que se ha vivido.

España sigue siendo el país de la picaresca, del Lazarillo de Tormes y pretender hacer lo mismo en un entorno como Internet es, simplemente un suicidio… cultural, tecnológico, competitivo y… político.



(1) - libertaddigital.com
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