Las elecciones del 2 de noviembre auguran un complicado período 2012 para el Presidente Obama, donde la reelección se ve difícil gracias a la popularidad de los republicanos.

Presidente de Estados Unidos, Barack Obama
Presidente de Estados Unidos, Barack Obama

Estas últimas dos semanas han sido una pesadilla para el presidente Barack Obama, quien el 2 de noviembre próximo podría perder la mayoría de demócratas en el Congreso y afrontar un período 2012 lleno de complicaciones a la hora de imponer su política y ser reelecto.

Tanto Obama como Joe Biden, vicepresidente de Estados Unidos, realizan giras por todo el país para tratar de revertir la tendencia hacia los republicanos que se ha visto reflejada en todas las encuestas que se llevaron a cabo en el último tiempo, aunque lamentablemente los cambios han sido ínfimos y nada parece haber funcionado. Quedan menos de dos semanas para los comicios y, tanto en Ohio como en Pensilvania, los demócratas son superados por siete y 10 puntos respectivamente según la encuesta hecha por RealClearPolitics.

Uno de los puntos fundamentales del posible fracaso que afronta el partido demócrata en Estados Unidos se debe a la crisis económica que no consiguió ser remontada como se esperaba, donde se ha sindicado como gran culpable al presidente y al conjunto de medidas que no ayudan a revertir la alta tasa de desempleo y mantienen a un país en vilo respecto de lo que pasará en el futuro. Ambos partidos, por otra parte, han hablado de la tercerización del empleo y también respecto del tema migratorio, intentado recurrir a un electorado latino que ya no responde a los llamados de políticos e inclusive ha sido incentivado a “no votar” en noviembre por la falta de conciencia política respecto de la importancia que éstos tienen en materias decisivas.

Las presidenciales del 2012 son una gran “duda” para Obama estos días, pues de ser favorable la elección para los republicanos, el último período de gobierno será complejo y seguramente incrementará la falta de consenso a la hora de aplicar las políticas públicas y de otro tipo que Obama estima que son necesarias, comenzando con la reforma de salud y también con los nuevos incentivos para palear la falta de empleo.

Existen ciertos estados considerados “clave” en los que Obama y Biden están haciendo campaña actualmente, y ello se debe a que son cruciales para una reelección en el 2012, por lo que a criterio de Chris Kofinis, especialista en estrategia política de los demócratas, la elección de gobernadores es importantísima. Herbert Weinberg, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Ohio, señala que para las elecciones presidenciales el votante no piensa en el partido de su gobernador, aunque éste sí puede establecer ciertos cambios que movilicen a la gente a favor de su partido.

Las ventajas de ganar en la elección de gobernadores

Una de las ventajas que tendrían los republicanos en caso de ganar más gobernaciones, está en que conforme los datos que publique el censo en Estados Unidos cada 10 años, le es lícito a los gobernadores revisar las tarjetas electorales y poder cambiar fronteras de circunscripción, es decir, perfectamente un gobernador republicano o demócrata podría rediseñar una carta electoral para aislar a los electores del partido contrario y posicionarlos en medio de una localidad donde haya mayoría de su propio partido, lo que en cierta medida sería distribuir los votos y asegurar la mayoría para su propio partido.

Según afirma Norman Ornstein, politólogo del American Enterprise Institute, en las elecciones presidenciales del año 2000, el Gobernador de Florida fue fundamental para que George W. Bush fuera electo presidente, ya que gracias al recuento de votos de esa localidad se decidió la elección.

La renovación que se llevará a cabo en noviembre tras las elecciones, modifica 435 bancas en la Cámara de Representantes, 37 escaños del Senado y 37 puestos de Gobernadores de un total de 50. Esto puede inclinar la balanza hacia los republicanos, quienes poseen minoría en las cámaras y tiene 24 gobernadores frente a 26 de los demócratas.

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