En el mes de las fiestas y desfiles por Carnaval que identifican a estos tres países latinoamericanos, no todo es alegría y jolgorio. Coincidencia o no, las fuertes lluvias que azotan éstas regiones, vienen causando estragos y muerte ante los desbordes de ríos e inundaciones. Pero eso no es todo. Los gobiernos de Evo Morales, Rafael Correa y Alan García, vienen afrontando serios cuestionamientos de la población ante un gobierno populista, dictatorial y demagogo.

Bolivia

Pero estos cuestionamientos no parecen hacerle mella al presidente boliviano Evo Morales, quien bailó una improvisada comparsa, dando inicio a los festejos por el Carnaval. Recorriendo las calles cercanas a Palacio de Gobierno y desoyendo las críticas ante la dictadura, con su mayoría “bolivariana” que domina las bancas del parlamento pertenecientes al Movimiento al Socialismo (MAS) del presidente Morales.

Y, claro, ahora se comprende la inusitada alegría carnavalesca de Morales, ya que le acaban de facilitar un súper mandato extraordinario: Evo ya tiene facultades para elegir personalmente a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de la Judicatura y del Tribunal Constitucional. Con este superpoder, el Poder Legislativo convierte a Evo Morales en el único propietario del Poder Judicial.

¿Adiós a la separación y equilibrio de poderes del Estado que es el principio cardinal de la democracia? Bueno, parece que sí. Lo grave es que este proceso es el inicio de la construcción de la dictadura; un modelo que puede calar en otros gobiernos populistas y demagogos. ¿Y cuál será el próximo paso en el proceso de demolición de la democracia? Sin duda que la próxima víctima será la libertad de expresión, que ya Hugo Chávez está aplicando gradualmente en Venezuela.

Ecuador

Y si bien el presidente ecuatoriano Rafael Correa no bailó por los carnavales, en vista que viajó a La Habana para someterse a una segunda cirugía de rodilla derecha. Allí también se vive una alta tensión política al interior del país, en especial en Guayaquil, donde la población realizó una multitudinaria marcha exigiendo la entrega de rentas para esa y otras ciudades y contra la política de su gobierno.

De igual modo, varias centrales sindicales realizaron una marcha pacífica hasta Palacio de Gobierno para exigir que el Gobierno dicte adecuadas políticas de generación de empleo y para garantizar la estabilidad laboral en el país. Y ante esta convulsión que vive el pueblo ecuatoriano, qué mejor idea de Correa que ausentarse dejando al descubierto su indiferencia por el descontento social y su nula disposición para dialogar y debatir.

Esto ha provocado un descenso en la credibilidad de la opinión pública, ante de la gestión del presidente Correa. Según lo reportan varias encuestadoras, un 34,8 % dijo creer en la palabra de Correa, mientras un 65,1% respondió lo contrario.

Perú

Y si de encuestas se trata, tampoco el presidente peruano Alan García goza de popularidad ante la población. Según la última encuesta de opinión de la firma Apoyo, la desaprobación de García aumentó a 68% en febrero y es parte ya, de una tendencia alcista iniciada en diciembre cuando tenía 64% y 66% en enero.

Entre quienes desaprueban a García, un 41% está descontento "por la corrupción en su gobierno", un 40% indica que "es mentiroso y no cumple sus promesas" y un 39% señala que "comete los mismos errores que en su primer gobierno". En resumen: la encuesta revela que los ciudadanos ya no creen en las autoridades. Como se recuerda, en el Perú gobierna una triple alianza del Apra, Unidad Nacional y el fujimorismo.

A esto se suma, el descontento de las fuerzas policiales y militares, que tienen previsto una huelga general en todo el país para el 5 de abril. El motivo: un incremento salarial de tan sólo 30 dólares al mes, son insuficientes teniendo en cuenta el alto costo de vida. Y para aumentar la polémica, actualmente se encuentra en debate la compra de armamento militar, que tiene una antigüedad de más de 30 años y que viene originando un serio enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y las Fuerzas Armadas.

A bailar con la más fea

Evo, Rafael y Alan, no serán buenos bailarines; pero sí desafinan y no marcan el paso, cuando se trata de poner en ejecución adecuadas políticas para enfrentar la corrupción, la crisis económica y las demandas de la población más urgentes.

-Pedro Orrego

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