Manifestante enmascarada de  Dilma Rousseff
Manifestante enmascarada de Dilma Rousseff

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff ha visto cómo su popularidad literalmente se venga al suelo tras las reiteradas protestas multitudinarias en su país, a pesar que ella siempre respondió rápidamente a estas.

Según una encuesta realizada por el instituto Datalfolha, el 81% de los entrevistados apoya a los protestantes y el 65% están de acuerdo que las protestas trajeron más beneficios que perjuicios. (Universo de encuestados: 4.717 personas en 196 municipios).

Rousseff lleva 15 meses en el gobierno y lo que empezó como un promisorio mandato con 77% de aprobación al ingresar y 65% cuando asumió la presidencia, y hoy un oscuro panorama con un 30% de aprobación convirtiéndose en su cifra más baja de lo que va de gobierno. Lo que preocupa es la rapidez en que su aprobación viene bajando.

Para los expertos internacionales Dilma Rousseff está manejando adecuadamente los problemas de su país, aunque internamente no lo vean así. No le ha “temblado la mano” y ha salido a la calle en lo momentos más críticos, pero aún así sigue la reforma política que ha propuesto no ha contentado a la mayoría. Hoy Brasil atraviesa un momento difícil y diagnóstico reservado, un problema mayor que va más allá de la desaprobación de su presidenta.

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