La Paz
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Nuevos escándalos de corrupción y sobornos empiezan a hacer mella en la oposición boliviana. El miércoles 9 de diciembre un artefacto estalló en el domicilio de la esposa del ex presidente de la petrolera estatal YPFB. Santos Ramírez lleva encarcelado desde el mes de febrero del 2009 por haber recibido supuestos sobornos para adjudicar privilegios a determinados empresarios del país e inversores privados.

La explosión fue precisamente en el mismo lugar de la ciudad de La Paz donde reside la esposa del propio Ramírez, Giovanna Navía. Recientemente ella declaró a algunos medios y a la justicia boliviana que detrás de los sobornos estaría la empresa privada Catler Uniservice.

A comienzos del mes de diciembre, la esposa de Santos Ramírez declaró que el soborno ofrecido por Catler Uniservice – empresa con capitales bolivianos y argentinos – habría servido para adjudicarles la construcción de una nueva planta de gas natural, por un importe que asciende a unos 85 millones de dólares. En total Catler podría haber desembolsado en sobornos cantidades que oscilan entre los 3 a 5 millones de dólares, y así haber logrado ser la única empresa encargada del proyecto.

Lo más interesante para la justicia boliviana es el momento en que la propia Giovanna Navía declara que el dinero de soborno estaría ahora en manos de su primo Gonzalo Aramayo. Con estas declaraciones la esposa de Ramírez ha complicado aun más la situación ya grave de su marido, encarcelado desde principios de año. Aun así ella ha insistido que en ningún momento participó en los acuerdos por soborno, y que simplemente fue testigo oyente de las conversaciones que tanto su marido como su primo han ido manteniendo en los últimos meses sobre el asunto.

El escándalo saltó a todos los medios de comunicación bolivianos en febrero del 2009, cuando el ejecutivo de la empresa privada Catler Uniservice Jorge O`Connor fue atracado y asesinado por delincuentes comunes cuando llevaba dos maletines con importes que ascendían en metálico a 450.000 dólares. Supuestamente iba a entregar esos maletines a Javier Navía, hermano de Giovanna, y a Gonzalo Aramayo.

Por aquellas fechas Santos Ramírez era el presidente de la petrolera estatal YPFB,y el segundo hombre más importante del partido gobernante en Bolivia, Movimiento al Socialismo (MAS). El escándalo de corrupción llegó en un momento de mucha popularidad del presidente Evo Morales, y gracias a ello el partido gobernante no sufrió una caída considerable en las encuestas de apoyo popular. Sin embargo aun así la oposición no dejó de arremeter contra el MAS, y aprovechó la situación para denunciar que el caso de Santos Ramírez no era un suceso aislado, sino uno más de los que día tras día se suceden por todo el país desde que el gobierno socialista se ha implantado en el poder.

Recientemente, algunos medios de comunicación bolivianos han planteado que detrás del atentado sufrido por la esposa de Ramírez podrían estar vinculados los servicios secretos bolivianos. Al parecer ni el gobierno ni los altos cargos del Movimiento al Socialismo estarían muy contentos por las declaraciones que Giovanna Navía está haciendo salir en los medios de comunicación, con lo que habrían tomado la decisión de llevar a cabo una decisión rápida, eficaz y contundente para callarla, quitándose de paso posibles problemas por declaraciones de más personas que podrían salir al paso sobre esta u otras tramas para informar sobre nuevos sobornos que se habrían llevado a cabo en los últimos años.

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