Creditos y prestamos

Resulta curioso y cuando menos incitante a la reflexión que, tras años de bonanza económica y crecimiento sostenido a través de la figura de la financiación como eje central de la evolución de las sociedades, haya sido la crisis económica la que ha levantado las voces de alerta sobre lo escaso de lo que se denomina “cultura financiera”.

Mientras que las economias crecían por encima del 3% gracias a la especulación inmobiliaria y la concesión de créditos y préstamos sin restricciones ni evaluación alguna del riesgo, los ciudadanos, arrastrados por la euforia del “todo vale” y “todo al alcance de todos”, no tomaron las medidas preventivas para analizar aquellos que firmábamos sin ninguna responsabilidad.

Hoy conviene tras el “mea culpa”, adquirir la máxima formación financiera para poder transformar el término problema en crecimiento y el término “fracaso” en aprendizaje.

En este sentido, resulta imprescindible comenzar a distinguir –más que la nomenclatura específica que se maneja en las entidades de crédito- el significado de los términos y su incidencia directa en nuestra economía doméstica.

El historial de crédito: Punto de partida

Si existe una premisa básica sobre la que se debe partir en términos de educación financiara, es el conocimiento exacto de lo que significa un historial de crédito y su peso específico sobre cualquier decisión, presente y futura.

El historial de crédito es la carta de presentación de nuestro comportamiento como cliente, mientras que un historial de crédito inexistente abre puerta que permitirán –actuando bajo la responsabilidad- ir conformando la historia del quienes somos financieramente hablando, un historial de crédito manchado, supone el cierre de todas las opciones presentes y, lo que es peor, futura

Créditos y préstamos: ¿Iguales?

No, definitivamente un crédito y un préstamo son instrumentos financieros distintos, pensados para satisfacer necesidades de financiación diferentes y con tasas de interés, amortización e importes financiados, distintos entre si.

Préstamos

Un préstamo es un anticipo de dinero que la entidad bancaria entrega a un cliente para adquirir un bien o servicio y que debe ser devuelta en un número de cuotas mensuales determinadas a las que se agregarán los intereses que cobra la entidad por el anticipo. Los préstamos personales, préstamos online y préstamos para estudiantes, por ejemplo, se engloban bajo esta definición.

Créditos

Un crédito sin embargo, es un instrumento financiero a través del cual la entidad concede una cantidad fija, que el titular va retirando en función de sus necesidades y que si, es devuelta al final de los ciclos establecidos, no implicará el pago de interés, mientras que si los pagos se aplazan en cuotas periódicas, habrá que añadirle el pago de los intereses que corresponden a la entidad que concede el crédito. Una vez pagadas las deudas asumidas, el importe volverá al crédito y quedará de esta forma, disponible nuevamente para ser utilizado. Las tarjetas de crédito son el ejemplo más claro de este concepto.

Diferencias

  • En el préstamo los intereses se aplican al total del efectivo anticipado, mientras que el crédito, únicamente a las cantidades dispuestas y aplazadas en cuotas irán gravadas con tasas de interés
  • Los plazos de los préstamos no son negociables mientras que las formas de pago estipuladas para los créditos, aportan un alto porcentaje de flexibilidad, pudiendo optar por el pago total o en plazos mensuales en cualquier momento y, sin que medie más criterio que la decisión del cliente

Conclusiones

Con independencia de la forma que usted elija para solicitar financiación de las entidades bancarias o intermediarias en función de sus necesidades, evalúe previamente sus proyecciones en relación a su economía doméstica antes de incurrir en una deuda de la que le puede resultar complicado salir si surge una eventualidad.

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